Merkel se enroca en la austeridad

La canciller se desvincula de la derrota en Renania del Norte

Consciente de que la debilidad política interna perjudica su posición en Europa, Angela Merkel trató ayer de desvincularse de la histórica derrota sufrida el domingo por su partido en el «land» más poblado de Alemania, Renania del Norte-Westfalia (NRW), considerado como el termómetro electoral del país.
«Como ya he dicho, ha sido un día amargo, el día de una derrota amarga y dolorosa», reconoció la presidenta de la Unión Cristiano Demócrata. «Ganamos juntos y perdemos juntos. Yo sólo soy una parte de la gran familia de la CDU», afirmó antes de aclarar que no es a ella a quien castigó el electorado: «La gente sabía que se trataba de elecciones regionales, y que yo no era candidata».
De ahí que la canciller alemana no quiera dar su brazo a torcer e insista en la necesidad de mantener la austeridad a la vez que se estimula la economía, porque, según dijo, «no hay contradicción entre una política presupuestaria sólida y el crecimiento». Fiel a su política, Merkel recordó que «la crisis griega no viene de un exceso de ahorro, sino de déficit excesivos», aunque reconoció que «es verdad que cuanto más crecimiento haya, más posibilidades hay de reducir la deuda».
Un día antes de recibir a François Hollande en Berlín, la líder democristiana ofreció su brazo tendido a la oposición rojiverde, crecida tras su victoria electoral en NRW, para aprobar el Pacto Fiscal europeo, que requiere el respaldo de dos tercios del Parlamento y el Senado. «Me reuniré con los partidos de la oposición para ver qué expectativas existen. Nadie se opone en la CDU a las medidas que fomenten el crecimiento, pero debemos analizar cómo afectan a la política de consolidación», dijo.
Sin embargo, la oposición venderá caro su apoyo. «Angela Merkel y sus socios ya no tienen perspectivas de poder», advirtió Sigmar Gabriel, líder del Partido Socialdemócrata (SPD).


Kraft, una rival peligrosa
Aunque insiste en su intención de dedicarse por completo a dirigir el Gobierno de Renania del Norte-Westfalia, Hannelore Kraft es vista ya en Alemania como la mejor baza socialdemócrata para enfrentarse a Merkel en 2013. De origen humilde y primer miembro de su familia con estudios universitarios, Kraft es la antítesis de la canciller. Popular y campechana, rechaza que los recortes afecten al Estado de bienestar.