Unos Goya de Hollywood en números rojos

A malas cifras, buena cara: dos kilómetros de alfombra roja, el «glamour» del Real, deportistas de elite, Buenafuente en helicóptero... para celebrar 25 años de premios y levantar la moral de la industria

DE VERDE A ROJA: Este año la alfombra volverá a recuperar el rojo original

A pesar de que las cifras del cine español en 2010 son las peores en años (una cuota de mercado que apenas alcanza el 11% y una pérdida de espectadores del 34% con respecto a 2009, como adelantó LA RAZÓN), y de que los ánimos en la Academia continúan revueltos tras el anuncio de la dimisión de su presidente, Álex de la Iglesia, por el desacuerdo con la ley «antipiratería», todos en esta institución luchan por que la gala del domingo, en la que además celebran su 25 aniversario, no se vea empañada por los últimos acontecimientos.

Aunque se preserva con celo los detalles de la gala, algunos ya han trascendido e indican que el domingo van a tirar la casa por la ventana. Todo estaba previsto para epatar a los telespectadores y, a pesar de los nubarrones, la gran familia del cine pondrá su mejor cara para mostrar una imagen de unidad, que, a la vista de los acontecimientos, está, sin embargo, quebrada.

En el centro

Para empezar, este año nos olvidamos del verde de la alfombra (impuesta por el ya ex patrocinador Jameson) para dejar paso a la clásica roja. Dos kilómetros de moqueta desde la calle Bailén hasta la entrada del Teatro Real por la que desfilarán todas nuestras «celebrities». Que Andreu Buenafuente será el presentador de la gala era un hecho después del éxito que cosechó en la pasada edición. Lo que no sabíamos es que este año probablemente llegue por el aire en un helicóptero y aterrice al lado del Teatro Real.

Al trasladar la entrega a la ópera, Álex de la Iglesia no sólo busca dotar al aniversario de un escenario más «glamouroso», sino además facilitar el tumulto de la alfombra roja. Éste es tradicionalmente un punto fuerte en veladas así, pero en el cine español no acababa de cuajar. Aunque en los últimos años se ha visto un notable aumento de público, las malas condiciones climáticas propias de estas fechas y la alejada localización del Palacio de Congresos contribuían poco.

Esperando a Pe

La asistencia de los actores más famosos, siempre duda hasta el último minuto, ya tienen varias confirmaciones notables. Pedro Almodóvar, la gran sorpresa durante la pasada edición por su enemistad declarada con la Academia, volverá este año para entregar uno de los premios «gordos». Javier Bardem, nominado como mejor actor por «Biutiful» y por el que apuestan todas las quinielas, también irá al Real el domingo. Todavía no está confirmada la presencia de su esposa, Penélope Cruz, que se convirtió en madre hace apenas un par de semanas. Ryan Reinolds, protagonista de «Buried. Enterrado» y también candidato a mejor actor por esta película, también podría ser una de las sorpresas de la noche. Lo que todavía no está confirmado es si Bardem atenderá a los medios en caso de ser premiado, como es habitual. Las diferencias con la prensa española son evidentes y el protagonista de «Mar adentro» quiere evitar a toda costa que le pregunten por su reciente paternidad.

También famosos, aunque procedentes de un mundo muy diferente al cinematográfico, serán algunos de los que entreguen los galardones. Para paliar la mala imagen del cine español, la Academia ha creído que un sector en el que hemos cosechado tantos éxitos como es el deportivo, podría dar otro aire a la ceremonia. Por ello, en un principio se tanteó a Rafa Nadal, Pau Gasol e Iker Casillas para que participaran de alguna manera. Al final, parece que será el portero del Real Madrid quien se suba al escenario ante los 1.750 invitados, es decir, con el aforo completo del coliseo madrileño, un poco inferior al del Palacio de Congresos y Exposiciones donde la gala se ha celebrado durante los últimos años.

El clásico homenaje a los fallecidos durante el año tendrá un protagonista muy destacado, Luis García Berlanga, uno de nuestros directores más importantes e impulsor de la Academia de Cine. No habrá, sin embargo, uno para todos los ex presidentes de la institución como estaba previsto. «Después del follón que se ha montado durante las últimas semanas era más conveniente anularlo», aseguró un portavoz de la Academia. Sí se realizará un tributo a las diferentes generaciones de nuestra cinematografía, por lo que las tradicionales parejas entregadoras han sido seleccionadas según su edad.

Este año la prensa estará más alejada que nunca, concretamente, en la planta sexta del coliseo. No es cuestión de mala intención, sino con las dimensiones del espacio. El Real es un laberinto inmensos de pasillos. El principal objetivo de la organización será que ni los periodistas ni los invitados se pierdan por los interminables pasillos. Esta división les vendrá a la familia del cine mejor que nunca, pues así se evitarán los comentarios incómodos de una noche en la que todas las miradas estarán puestas en Ángeles González-Sinde por sus diferencias con el presidente de la Academia tras la aprobación de la Ley «antipiratería».

Los tapados

Tampoco se librará del foco el propio Álex de la Iglesia, máximo favorito a los premios con quince nominaciones, que, al mismo tiempo, se enfrenta a la última entrega al frente de la institución; y, por supuesto, Iciar Bollaín, vicepresidenta de la institución, que tratará de vencer a su compañero; no en vano, «También la lluvia» cuenta con 13 opciones de estatuilla. Los tapados de la noche tienen mucho que decir: «Pan negro», con 14 nominaciones, un reparto coral muy potente y todo el apoyo del cine catalán; y también «Buried», que ha sido el filme español más viajado por los festivales del mundo, una auténtica proeza que los académicos, seguro, no pasarán por alto.