Roma

Pepe Sancho: «Han hecho de la democracia un parque temático»

Advierte: no milita en ningún partido para decir y hacer lo que le apetezca, lo que le obliga a ser respetuoso con los que levantan la ceja o el puño.

No tiene nada que demostrar como actor: lo ha hecho todo.Ahora le podemos seguir como pretor en la Roma antigua en la serie «Hispania», a la espera de los «Intereses creados» y un Valle-Inclán
No tiene nada que demostrar como actor: lo ha hecho todo.Ahora le podemos seguir como pretor en la Roma antigua en la serie «Hispania», a la espera de los «Intereses creados» y un Valle-Inclánlarazon

–¿España necesita un cambio?
–Lo que urge es un cambio de formas, de relación con los electores, de falsas promesas. En definitiva, un cambio de gobernantes que nos dignifiquen por el camino de las urnas y que bajen a la tierra a comprobar «in situ» que no es España la que necesita el cambio, sino La Moncloa.

–¿Qué puntos prioritarios debería abordar el nuevo Gobierno?
–Centrifugar ese montón de leyes que se ha sacado de la manga el Gobierno actual y ponerlas al día en consonancia con los deseos de la mayor parte de españoles, no de ese grupo de absolutistas que ha convertido la democracia en un parque temático para consumo propio.

–¿Cree que hay ocho millones de indecisos?
–No me cabe duda de que el grueso de los votantes hace tiempo que decidió a quien votar; ésa es la razón del adelanto de las elecciones y de designación de un candidato nuevo. Pero no hay más que echar un vistazo al mapa de España y ver los resultados de las últimas elecciones autonómicas y municipales.

–Esta vez se han significado muy pocos compañeros de su profesión...
–Más que compañeros, algunos son colegas que aún no han olvidado las atrocidades del franquismo y se empeñan en agrupar a Rajoy o Sáenz de Santamaría bajo el manto de la dictadura. Están en su derecho, como yo en el mío de depositar esperanzas en un nuevo Gobierno.

–¿Qué le pediría al nuevo Gobierno para su profesión?
–Claridad con todos los españoles y protección para el mundo de la cultura en general. Al decir protección hablo de leyes de mecenazgo, facilidades a los patrocinadores y subvencionar a los espectadores antes que a los productores. Y por encima de todo eliminar comités de selección a la hora de valorar los proyectos…esos residuos de la dictadura no molestan a los pseudoprogres ya que suelen salir beneficiados.

–Como decía Berlanga «Creemos una industria y olvidémonos de las subvenciones».
–Son los nacionalismos radicales el obstáculo para el desarrollo de una industria audiovisual colectiva, muy mermada por el afán nacionalista por producciones teatrales y cinematográficas cada vez más locales y excluyentes. A eso me refiero cuando solicito protección.