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IV Ciclo de Tertulias de San Isidro / Encuentros de La Razón: toros

El Viti: «Hay que sembrar en nuestra propia gente»

Los profesionales del toreo analizan el futuro a largo plazo de la Fiesta 

Tiempo de lectura 4 min.

07 de junio de 2012. 13:59h

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7/6/2012

La Corrida de la Beneficencia calentó ayer motores en el Club Financiero Génova con una nueva edición del IV ciclo de Tertulias Taurinas de San Isidro que organiza LA RAZÓN y que ayer dispuso mesa y mantel con la presencia de los matadores de toros Santiago Martín «El Viti», Raúl Gracia «El Tato», Sergio Aguilar y Fernando Robleño; el ganadero Juan Pedro Domecq, el empresario Nacho Lloret; el filósofo Francis Wolff; y el fundador de Braviland, Esteban Ferrón; además de Patricia Fominaya, en representación de LA RAZÓN; al igual que Patricia Navarro, jefa de la sección de Toros del diario.

Finalizado San Isidro, los invitados, parte protagonista en algunos casos, repasaron una feria «pobre en resultados» en la que «no ha habido esos triunfos importantes que se esperaban y en la que la espada jugó también alguna mala pasada», analizó Fernando Robleño antes de definir su actuación con la de José Escolar –camada de la que matará 14 ejemplares este año– como «una tarde muy dura, de mucha responsabilidad, porque ves lo que está haciendo el toro desde que ha salido y sabes que tienes que coger la muleta».

Sergio Aguilar, que explicó «un sistema pionero de puyas que se está probando en el campo en el que la cruceta y la punta se meten hacia dentro», comparte que «este San Isidro no ha gustado a nadie», aunque «sí han salido una veintena de toros con opciones que por uno u otro motivo las faenas terminaron en nada».

 Fueron varias las ganaderías que no pasaron el reconocimiento, algo que según Juan Pedro Domecq se debió a que «estuvo menos definido el concepto de toro en Madrid que otros años». «El volumen con que se lidia obliga a sacar los toros de tipo, este año tenía dos corridas completas en un cercado reservadas para lidiar una sola tarde en Las Ventas, porque pasó lo que nos temíamos que al final tuve que traer tres animales muy grandes, porque los que quería lidiar de verdad, no pasaron el corte», prosigue el ganadero de familia legendaria que recordó que los que de verdad se la juegan son «ganadero, torero y empresario; no los presidentes o los veterinarios». En este sentido, el ganadero dejó claro que «el público es el único capaz de invertir la Fiesta: cambiar la forma de torear de los toreros o los ganaderos el proceso de selección de los animales».

También quiso tomar voz en este debate, Su Majestad Santiago Martín «El Viti» que quitó hierro al discreto San Isidro achacándolo a las rachas si bien apostó por «seguir el modelo de Pamplona o Francia», donde «han sabido penalizar los errores con mayor rigor que en la propia cuna del toreo». «No se devuelven nunca toros salvo casos excepcionales, si se cae un toro es por casualidad y curiosamente el 99 por ciento de las divisas que se anuncian son también de la península», comparó al tiempo que señaló a «la voz del pueblo» como canal «para presionar sobre lo que ve mal y exigir cómo se deben hacer las cosas». «Debemos olvidarnos de los antitaurinos, ni hablarlos, hay que cultivar lo que tenemos, sembrar entre nuestra gente, la afición, para desde ellos crecer con esas semillas hasta que recojamos los frutos», pidió al hilo de «un consenso necesario para adecuar el toreo al momento actual».

Otro de los diestros, Raúl Gracia «El Tato» reconoció que «el problema de la desunión siempre ha estado presente en la Fiesta, ahora en los últimos tiempos sí ha habido un concienciamiento de todas las partes para reaccionar», comentó el ahora empresario y apoderado, ilusionado con la presencia de Antonio Ferrera el viernes en Madrid y la encerrona del mismo con Victorinos en Badajoz coincidiendo con sus quince años de alternativa.

El empresario Nacho Lloret ahondó en esta idea de «falta de consenso» y lamentó que en este sector «nadie se fía de nadie y, ese clima de desconfianza que se crea, obliga a que tanto toreros, ganaderos y empresarios tomen medidas que, en realidad, no desean como autodefensa». Lloret refrendó también las palabras de El Viti sobre la adaptación al sistema actual para lo que definió la nueva plataforma Braviland como «un arma muy fuerte, ya que el futuro está en los jóvenes y las nuevas tecnologías».

Precisamente, su fundador, Esteban Ferrón, puso en marcha este proyecto que pretende «unir toros, cultura, tecnología y turismo». «Me pregunté qué podía aportar como aficionado a la Fiesta y así nace Braviland, con la intención de enriquecer la tauromaquia captando al mayor número de nuevos aficionados mediante esta combinación de web 2.0, red social y aplicación móvil», explicó. «Se pretende incluir la corrida de toros en la oferta de ocio de cada ciudad y así abrir puertas a multitud de nuevos públicos como, por ejemplo, el enorme potencial que hay fuera de España».

Más allá de nuestras fronteras, desde Francia, aterrizó Francis Wolff. El filósofo también se mostró partidario de «arrastrar al siglo de la tecnología a los aficionados al toreo y, sobre todo, a la juventud, puesto que en España, al contrario que en Francia, existe una imagen prefijada por los jóvenes en muchos casos de espectáculo anticuado y cruel que no se ajusta a los principios que desean para su futuro». Wolff recordó también «dos tardes históricas de este año» en las que pudo estar presente: «La Puerta del Príncipe de Manzanares y la encerrona en Nimes de Javier Castaño; ambas tuvieron en común la autenticidad de la lidia completa en los tres tercios».

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