Sevilla

«El Cuco» vio a Marta con mucha sangre

Estuvo a punto de confesar todo lo que sabía sobre el crimen de Marta del Castillo, pero se arrepintió justo a tiempo. Para sus propios intereses, claro está. Javier G. M., el menor apodado «El Cuco» enjuiciado por la violación, agresión y violenta muerte de la joven, tuvo un momento de debilidad el 4 de marzo de 2009, cuando confesó balbuceante y entre sollozos a los policías nacionales encargados del caso que estuvo «allí», en el piso de la calle León XIII donde la víctima fue torturada, y que había visto «a Marta con mucha sangre».

Antonio del Castillo, José Antonio Casanueva y su hija Eva, ayer de nuevo en el juicio
Antonio del Castillo, José Antonio Casanueva y su hija Eva, ayer de nuevo en el juiciolarazon

Así lo declararon ayer varios de los nueve agentes del Grupo de Menores (Grume) y de Homicidios llamados a testificar al salón de plenos de la Audiencia Provincial –eran diez, pero la acusación particular renunció a uno de ellos, que debía intervenir mediante una vídeoconferencia– como responsables de las investigaciones y los interrogatorios sobre la desaparición y muerte de Marta.

Según los policías, y como adelantó LA RAZÓN en su día, la escena de la confesión ocurrió durante un traslado del menor desde el centro de Jaén donde se encontraba internado hasta Sevilla, para comparecer ante el titular del juzgado de Instrucción número 4, Francisco de Asís Molina.

Fuentes cercanas al caso, así como la propia madre de la víctima, Eva Casanueva, tras asistir a las últimas declaraciones, indicaron que el adolescente acababa de conocer que se habían hallado mezclas de su ADN y el de Marta en el dormitorio del asesino confeso, Miguel Carcaño.

En el coche, «El Cuco» estalló en lágrimas, admitió ante los agentes que le acompañaban que la noche del crimen estuvo en el lugar de los hechos, y que había visto a la joven tremendamente ensangrentada. Sólo perdió los nervios hasta ahí y se negó a dar más detalles sin su abogado, Fernando de Pablos, el mismo que sigue defendiéndole ahora en el proceso ante el juez de Menores número 1, Alejandro Vián.

Las mismas fuentes consultadas indican que los agentes pensaron que la implicación del menor podía ser mayor de la que se creía entonces. En aquel momento sólo había reconocido su participación en la desaparición del cadáver. Fue casi dos semanas después, el 17 de marzo, cuando Miguel Carcaño le incriminó en la violación y el asesinato de la joven, señalándole como el autor material del estrangulamiento con el cable de una alargadera.

Cambio de opinión

Ante el juez, los policías explicaron ayer que el menor cesó en su arrebato al conversar con su abogado. «El Cuco» se negó a ratificar sus palabras ante el instructor y, por tanto, no pueden considerarse una prueba en su contra. Después, únicamente se prestó para señalar el lugar desde donde, presuntamente, arrojó al Guadalquivir el cuerpo de Marta junto a Carcaño y su amigo Samuel Benítez, siguiendo instrucciones del hermano del asesino confeso, Francisco Javier Delgado, y en presencia de la novia de éste, María García.
Al día siguiente, 5 de marzo, guió a los agentes a «tres o cuatro puentes» sobre el río, para no reconocer ninguno. Ya había enterrado todo rastro de debilidad.

Desde la Fiscalía destacaron, por su parte, que los agentes dejaron claro que «El Cuco» –como los cuatro imputados mayores de edad– declaró «espontáneamente» y «sin presiones ni amenazas» para «indicarle las declaraciones que tenía que dar».

Además, un subinspector certificó que Javier G. M. reconoció que la navaja hallada en un husillo de León XIII, con la que pudo ser amenazada Marta, era suya, pero que se la había regalado a su amigo Miguel. Todo un detalle.



La familia sufre el «pacto de lobos» sellado entre todos los imputados
Junto a su padre, José Antonio, y su marido, Antonio del Castillo, la madre de Marta, Eva Casanueva, volvió a la Audiencia Provincial. A partir de ahora, su intención es acudir a todas las sesiones que restan del juicio de «El Cuco», aunque tenga que pasar momentos difíciles, como cuando coincidió en la entrada de la sede judicial con los encapuchados padres del menor, o cuando le sostuvo la mirada en la sala de plenos para contemplarle «frío, como si la cosa no fuera con él». El próximo martes, los adultos imputados volverán al juzgado de Instrucción número 4 para iniciar su enjuiciamiento con un tribunal profesional, empezando por el auto de procesamiento y nuevas declaraciones indagatorias. En esta nueva oportunidad, Eva Casanueva aún espera que los cuatro acusados aporten alguna pista sobre el paradero de su hija, aunque, a estas alturas, es bien consciente del «pacto de hienas, alimañas y lobos para callar y que una familia no pueda dormir tranquila». Sobre la agilidad que las autoridades judiciales están imprimiendo a este juicio, la madre de Marta confió en que este ritmo permita su celebración antes del verano.