Europa

Huesca

Una planta de biomasa «2x1»

La serrería de Ansó (Huesca) vuelve a ponerse en marcha. Será la primera en España que integra producción de pellets y generación de electricidad a través de restos leñosos 

Tratamiento selvícola para recoger biomasa
Tratamiento selvícola para recoger biomasalarazon

Volver a cuidar el medio ambiente, generar puestos de trabajo y crear biomasa, para ofrecer a los vecinos el combustible más barato en este tiempo de crisis. Éstas son algunas de las causas por las que la serrería de Ansó (Huesca) reabrirá sus puertas a lo largo del año.
Comienza su funcionamiento durante el segundo semestre de este año, convirtiéndose en la primera planta de biomasa que integra la producción del pellets (cilindros prensados de serrín) y la generación eléctrica a través de esta energía. La factoría abarcará toda la cadena de valor, desde la extracción de la biomasa del monte, la logística del suministro a la planta, el proceso industrial, la venta y el transporte del producto consumido.
España es el tercer país en cuanto a potencial de biomasa. Esta energía renovable es capaz de reducir las emisiones de CO2. Según el barómetro publicado en 2010, «España es el sexto país en Europa en cuanto a producción de energía térmica a partir de biomasa». Aunque, «en cuanto a producción eléctrica, España está en la cola de Europa». El cierre de la serrería en 2003 generó un importante impacto social. Un gran temporal que destruyó muchos árboles, junto con la pérdida de calidad de la madera de sus montes o la importación de ésta fueron los determinantes del fin de la planta.

Puestos de trabajo
Tras esto, varios expertos pusieron en marcha un proyecto que perseguía la reconversión de la actividad forestal hacia la biomasa aprovechando las instalaciones de la antigua serrería.
«Empezamos a pensar que era un problema importante, ya que un valle forestal como el nuestro comenzaba a perder su cultura medioambiental», asegura Félix Ipas, alcalde del municipio de Ansó. «Esto hizo que empezáramos manos a la obra con el proyecto, hace ya siete años», añade. El plan consta de dos partes. Una se encarga de la obtención de pellets para calderas de biomasa y otra genera electricidad con la misma fuente de energía. «La primera se pondrá en marcha desde un principio, mientras que la segunda comenzará a funcionar más adelante», comenta Iván Mairal, trabajador de la planta de bioenergía de Afpurna en Ansó.
La Mancomunidad Forestal Ansó-Fago dispone de más de 13.000 hectáreas de monte público, de los que «la mayoría son pinos silvestres», afirma Ipas. «En los últimos años han crecido muchos árboles de este tipo –prosigue–, lo que supone una buena materia prima para la producción de biomasa en la nueva planta».
«Tenemos previsto producir 3.000 toneladas de pellets en el primer año», asegura Mairal. «En los años posteriores pensamos alcanzar 10.000 toneladas», manifiesta. Los 700 kWh de la planta permitirán la autosuficiencia energética. Más de 20 trabajadores realizarán labores para la serrería, ocho o diez en la propia planta, y el resto se encargará de extraer biomasa del monte.
El proyecto cuenta con el respaldo de dos empresas de contrastada experiencia en el sector de los servicios energéticos: Giroa –perteneciente a Dalkia– y la explotación forestal Gruporaga, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad.
Además, se intentará extender los conocimientos de biomasa entre la población a través de campañas de concienciación.