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Terelu Campos y Rocío Carrasco de fiesta hasta el alba por Jesús Mariñas

No decayó en toda la noche, que estuvo magnificada por el refinamiento hostelero de Mónico, un sitio para redescubrir.

  • Terelu Campos junto a su novio, Carlos Pombo, el día del cumpleaños de la presentadora
    Terelu Campos junto a su novio, Carlos Pombo, el día del cumpleaños de la presentadora

Tiempo de lectura 2 min.

07 de septiembre de 2012. 22:03h

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8/9/2012

Allí Terelu Campos celebró un doble festejo: sus 47 años recién cumplidos, y el haberse recuperado de su enfermedad. Lució un traje largo negro con raja y mangas de gasa y, durante la fiesta, optó por un modelo más cómodo y corto, que le permitió bailar y cantar hasta las seis de la mañana junto a Rocío Carrasco, Fidel Albiac y Juan Peña. Fueron como los últimos de Filipinas, mientras que el resto de los doscientos invitados fueron cayendo, como los exquisitos canapés, que son santo y seña de la casa. Rociíto sorprendió por su figura estilizada, que ha mantenido después de perder volumen con la ayuda de la doctora Folch, esposa de doctor Vila-Rovira, quien rehizo la nariz a Belén Esteban.
   
Ana Rosa Quintana, por su parte, recurrió al estampado felino, y Mila Ximénez optó por una falda aleopardada con la que casi enseñaba las uñas transformadas en garras justicieras por exigencias de la televisión, donde Jorge Javier Vázquez reaparece en estado de gracia mental. Está por encima de cuanto genera el plató, pero no lo demuestra.
   
Raphael, por su parte, va contra corriente y Natalia Figueroa acentúa su elegancia genética. La noche reunió a numerosos amigos, entre ellos Rociíto –¡cómo le fastidia que todavía la llamen cual niña mimada por la madraza Rocío Jurado!–, que pasaba de la complicada parentela, siempre encadenando problemas y escándalos. Supongo que no la pillará por sorpresa, como al guitarrista Melchor, que en «Sálvame» –ya más bien «¡Sálvense!»– se despachó a gusto con Amador Mohedano: «Me tuvo quince años trabajando sin afiliarme a la Seguridad Social, si yo contara...», afirmó. El músico confesó otras tropelías no sentimentales de quien fue su hermanísimo. Quizá sea el momento de recordar, como en su día lo hizo Rosa Villacastín al advertir Amalia Enríquez. Salía de entrevistar a «la más grande» y lo dejó claro: «Oye, si te piden 80.000 pesetas de gastos por el maquillaje y la peluquería, no lo pagues, que ya me lo han cobrado a mí». Así se las gastaban ante la ignorancia, o quizá permisividad, de la chipionera, cuyo nombre no rebaja tantas miserias familiares. Puede con todos, igual que en vida les mantenía firmes. Tenía el genio de su gran temperamento artístico, que sigue irremplazable, ya no nacen figuras así.
    
Nuria González acudió con su madre, diputada popular, y su hermana Yolanda, la supuesta nueva pareja de Carlos Herrera. Ella lo desmentía, pero pocos daban crédito a sus palabras. Victoriano Valencia y la guapa Paloma lo oían impasibles, mientras Carmen Borrego, Belén Rodríguez y Yolanda Purón elogiaban el acertado  modelo azulón de madre Teresa. Nadie echó en falta a la otra Belén ni a la Benito. No hicieron ninguna falta.

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