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El doble de Montgomery por César VIDAL

Desclasifican los papeles que muestran cómo el actor Meyrick Clifton James se hizo pasar por el mariscal para engañar a los alemanes.

  • Meyrick Clifton James (izq.) se tuvo que recortar el bigote para aumentar su parecido con Montgomery (dcha.)
    Meyrick Clifton James (izq.) se tuvo que recortar el bigote para aumentar su parecido con Montgomery (dcha.)

Tiempo de lectura 4 min.

21 de mayo de 2010. 20:50h

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21/5/2010

Desde que estableció sus primeros contactos con los Aliados occidentales, Stalin reclamó que abrieran un Segundo Frente que aliviara la presión del ejército alemán sobre la Unión Soviética. A inicios de 1944, tras casi tres años de cruenta espera, Churchill y Roosevelt pudieron atender su petición. Pero ¿cómo ocultar a Hitler el lugar donde sería el desembarco? Documentos recientemente desclasificados del MI5 han sacado a la luz nuevos elementos de aquella aventura.

El mando de la Operación Overlord –el desembarco en Normandía– tenía como una de sus misiones ocultar a Hitler el punto donde tendría lugar la invasión de Europa. Los recursos incluyeron desde falsos planes de desembarco al desplazamiento del general Patton a Gran Bretaña al mando de una división que nunca existió. Sin embargo, el recurso más pintoresco fue la utilización de un doble de Montgomery. El episodio ya fue desvelado en parte en un libro de 1954 titulado «I Was Monty´s Double» («Yo fui el doble de Montgomery») que inspiraría una película protagonizada por el verdadero doble y por John Mills. Documentos secretos ahora desclasificados han añadido nuevos datos. De entrada, no fue tarea fácil dar con un personaje que se pareciera a Montgomery lo suficiente como para engañar a los alemanes.

El primer seleccionado fue el actor Miles Mander que lo había encarnado en «Cinco tumbas a El Cairo». Sin embargo, Mander era más alto que Monty y no había manera de ocultarlo. Un segundo actor seleccionado sufrió un accidente de circulación y se partió una pierna. Finalmente, alguien reparó en un actor australiano llamado Meyrick Clifton James. Sin grandes dotes y con un dedo menos en las manos –lo había perdido combatiendo–, a la sazón James entretenía a las tropas. El contacto con él lo estableció el también actor David Niven, que era coronel y estaba asignado al estado mayor de Montgomery para mejorar su dicción. James aceptó encantado, aunque eso significó, entre otros sacrificios, el de abandonar los cigarrillos y el alcohol, vicios ambos que el puritano Montgomery aborrecía. Tras retocarle el bigote y las patillas y colocarle un dedo de plástico, los servicios ingleses enviaron a Montgomery a Gibraltar para crear la impresión de que iba a participar en un desembarco que tendría lugar en el sur de Francia.

El 26 de mayo, James aterrizó en Gibraltar, donde le esperaba el teniente general y gobernador de la Roca Sir Ralph «Rusty» Eastwood, que estaba al corriente de la operación. Para consumar el engaño, el secretario colonial invitó a una reunión a un funcionario español llamado Molina que fingía ser pro-británico, pero del que se sospechaba que trabajaba para el III Reich. Justo en el momento en que Molina y el secretario colonial atravesaban un patio, Eastwood acompañó al falso Montgomery hasta su automóvil. El secretario colonial comentó a Molina que Montgomery se encontraba de camino hacia Argel. Molina se desplazó inmediatamente a La Línea para telefonear y poner a los alemanes al corriente. Incluso se permitió adornarse señalando – lo que no era cierto – que el secretario colonial le había presentado a Montgomery. Bletchley Park, el centro británico de descodificación, interceptó un mensaje de Madrid a Berlín donde se decía: «El general Montgomery llegó a Gibraltar.

Mantenidas discusiones con el gobernador y el general francés». Molina fue excluido inmediatamente de Gibraltar. Por su parte, James llegó a El Cairo donde, al fin, le permitieron consumir whisky. Durante cinco semanas, siguió representando el papel de Montgomery y cobrando la paga de general. Sin embargo, para obtener un reconocimiento por su labor hubo que esperar a la película donde se interpretaba a si mismo, ya que, en 1963, con ocasión de su funeral, Montgomery afirmara: «Engañó a los alemanes en un tiempo crítico de la guerra».
 

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