El PP vota solo los ajustes de Sanidad y Educación

Madrid- La jornada tenía nombre. Y aunque en los pasillos se hablaba de Bankia, Grecia, la prima de riesgo, el BCE, la desconfianza, el miedo y la credibilidad… dentro, en el hemiciclo, la oposición bautizó el día como «jueves negro». Se debatía sobre el futuro de la Sanidad, la Educación y RTVE, tres reales decretos para los que el Gobierno pedía la convalidación de la Cámara. Sólo en el último encontró compañía, la de CiU, a cambio de mantener un sillón en el Consejo de Administración. En los dos anteriores, los que habilitaban un recorte de 10.000 millones de euros, el PP votó solo, pese a que hasta el último segundo buscó en balde la complicidad de los nacionalistas catalanes. Y eso que en Cataluña, la Generalitat ha decidido aplicar en su literalidad ambos decretos.

El «fuego parlamentario» lo abrió el ministro José Ignacio Wert para defender el propósito de su decreto que es facilitar a las comunidades autónomas alcanzar el objetivo de déficit. «Medidas excepcionales para una situación excepcional», dijo al tiempo que reconoció que se trataba de medias excepcionales ante una situación más difícil de la prevista. El titular de Educación, que negó que las medidas supusieran una merma en la calidad de la enseñanza, reiteró que el decreto no era la reforma educativa del Gobierno, pero sí es un «requisito previo e indispensable» para que pueda llevarse a cabo. La norma prevé un aumento del 20 por ciento del ratio de alumnos por aula, un aumento de las horas lectivas del profesorado y un aumento de las tasas universitarias de hasta el 60 por ciento.

De nada sirvió que Wert se desgañitara en sus explicaciones porque la oposición en pleno rechazó uno tras otro los argumentos, incluido el de la emergencia. El socialista Mario Bedera habló de la «mayor agresión a la educación pública de la historia de la democracia» e incluso se aventuró a cuantificar en 40.000 profesores el coste del decreto en despidos. Nada de eso le dijo Wert porque no todas las comunidades aplicarán todas las medidas y el rango máximo de las mismas. Tras los del socialista, se sucedieron todo tipo de reproches. Idéntica reacción encontró la ministra de Sanidad, Ana Mato, en el arco parlamentario cuando desbrozó las medidas de su decreto, en especial la que establece el copago farmacéutico según la renta. Y eso que dijo perseguir el sostenimiento de la sanidad universal, gratuita y de calidad y puso en valor que por primera vez los parados de larga duración no tendrán que pagar por sus medicinas.Mato se fijó como reto cerrar un Pacto de Estado con los grupos políticos similar al Pacto de Toledo para dejar la sanidad al margen del debate político. El portavoz del PSOE, José Martínez Olmos, rechazó la oferta por la falta de diálogo que ha precedido al decreto. Conclusión: ocho horas de debate baldío. La educación y la sanidad seguirán en el debate partidista.

 

Vía libre para los cambios en RTVE
Vía libre para elegir al presidente de RTVE sin mayoría cualificada de dos tercios del Congreso. El Partido Popular logró ayer el apoyo de CiU, UPN y FAC al decreto que modifica el régimen anterior que obligaba al acuerdo entre PSOE y PP. La televisión pública, según los cálculos del Gobierno, tendrá nuevo presidente antes de junio.