Europa

Y si Estados Unidos llega a suspender pagos

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se empeña en hablar de la crisis en pasado. Pero la falta de consenso en Washington entre legisladores republicanos y demócratas hace que Wall Street siga de cerca los pasos del Congreso, exactamente igual que hace tres años, cuando se tambalearon los cimientos del capitalismo con el colapso de Lehman Brothers en septiembre de 2008.

Obama responde a una pregunta a los medios de  comunicación durante una conferencia de prensa ofrecida en la Casa Blanca, el pasado viernes
Obama responde a una pregunta a los medios de comunicación durante una conferencia de prensa ofrecida en la Casa Blanca, el pasado viernes

Entonces, la falta de acuerdo entre los congresistas para aprobar el plan de rescate de 700.000 millones de dólares de la anterior Administración creó pánico en los mercados. Los agentes de Bolsa de Wall Street se echaron las manos a la cabeza mientras vieron cómo se perdieron billones de dólares en un minuto en Nueva York. El secretario del Tesoro, Tim Geithner, ha advertido de que se necesita ampliar el techo de deuda antes del 2 de agosto. Si no, la primera economía del mundo tendrá que declarar suspensión de pagos. Legisladores, analistas y ciudadanos confían en que se podrá alcanzar un acuerdo antes del plazo fijado. ¿Pero, qué podría ocurrir si no hay consenso?

Las consecuencias
El economista Kenneth Goldstein ha asegurado que «la economía que teníamos en 2004 o 2005 no existe. Vivimos en un mundo diferente. Tenemos una débil confianza entre consumidores y comerciantes y las consecuencias serían catastróficas (si los legisladores no llegan a un acuerdo para aumentar el techo de deuda)», según explica el experto en el Centro de Prensa del Departamento de Estado en Nueva York.
De no aprobarse este acuerdo, el Estado se tendría que declarar en bancarrota. Los primeros en sufrir el impacto serían los estadounidenses sin recursos, que reciben subsidios de la administración. Tampoco habría fondos para pagar a los funcionarios del Gobierno, incluido el personal militar. Todos quedarían sin salario. Simplemente sería el principio de una cascada de desastre financiero: las agencias cumplirían sus amenazas de bajar la calificación de aseguradoras, cámaras compensadoras y agencias hipotecarias. La deuda aumentaría con la subida de los intereses y los repuntes de las tasas de interés afectarían al mercado inmobiliario y a los comerciantes. Mientras, los inversores de bonos abandonarían los mercados, el dólar se derrumbaría y la inflación subiría. Standard & Poor's ha aumentado la presión sobre Washington al asegurar que rebajaría la calificación de las agencias del Gobierno si los legisladores no llegan a un acuerdo para aumentar el techo de deuda y recortar el déficit.
Si la economía más grande del mundo no puede hacer frente a sus facturas, tendría terribles repercusiones también en la confianza de los mercados internacionales y los consumidores. El impacto en la economía mundial en este momento de crisis de deuda en Europa dispararía otra recesión global. La actual crisis de deuda no podría ser peor para EE UU. Su recuperación de la recesión parece haberse estancado con una tasa de desempleo del 9,2% y la confianza de los comerciantes se encuentra bajo mínimos. La situación actual es de por sí bastante desalentadora: la directora del Centro de Investigación del Consumidor, Lynn Franco, admite que «nos va a llevar cinco años ponernos en el lugar donde estábamos antes de la recesión. Y otros tres años recuperarnos. La economía se enfrenta a cambios estructurales y al consumo en general. El problema es el mercado laboral», explica esta especialista.

Obama llama a los republicanos
El presidente demócrata, Barack Obama, recordó ayer los momentos en que sus antecesores en la Casa Blanca debieron hacer «sacrificios» para lograr acuerdos e instó a los republicanos a encontrar una salida a la crisis de la deuda. En su tradicional discurso radiofónico de los sábados, Obama subrayó que ha cedido en asuntos que son «importantes para los demócratas» y espera que los republicanos «hagan lo mismo».