Órdago de Mas: no asegura cumplir pese a los ajustes

El grueso de los recortes se registran en sanidad y educación, los mismos por los que criticó a Rajoy

A falta de dos días para la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) y coincidiendo con el primer aniversario del 15-M, Artur Mas protagonizó ayer una larga comparecencia ante los medios para explicar la tercera tanda de ajustes de su gobierno, la cual debe permitir que Cataluña alcance este año el objetivo del 1,5 por ciento de déficit respecto al PIB. Pero esas dos horas ante los periodistas no sirvieron para esclarecer las principales dudas: ¿cómo se va a distribuir el nuevo recorte de 1.500 millones de euros? ¿Se va a cumplir así con el 1,5 por ciento? Respecto a la primera pregunta, el presidente de la Generalitat prefirió no entrar en detalles, simplemente dio a entender que el grueso de la restricción presupuestaria va a proceder de los decretos en Sanidad y Educación firmados por el Gobierno. Sobre la segunda fue algo más explícito: «La voluntad está, la seguridad de llegar no la puedo dar al ciento por cien».
Lo curioso es que hace pocas semanas, el Ejecutivo de Mas restó toda credibilidad al ahorro calculado por el Gobierno con sus medidas (un total de 10.000 millones de euros, de los cuales más de 1.000 millones tendrían que provenir de la Generalitat). Según el primer análisis que hizo la Administración catalana, esos números no cuadraban, puesto que esas medidas sólo permitían un ahorro en Cataluña de 150 millones. Ayer, en cambio, el president cambió de opinión y optó por agarrarse a las previsiones del Gobierno para fundamentar su tercer plan de ajuste.
Este plan se completa con otras medidas como privatizaciones (en autopistas y empresas públicas de abastecimiento de agua), despidos en empresas públicas, reducción de subvenciones (desde ayer están congeladas a falta de analizarlas con detalle), ralentización de inversiones, reducción del 5 por ciento de los salarios de los trabajadores de la Generalitat y disminución de transferencias a empresas públicas. Mas evitó poner cifras a todas estas medidas. Todo ello se completará con la introducción de una nueva tasa en la Formación Profesional, donde se introducirá una «matrícula modesta». Según el presidente de la Generalitat, éste es un «plan de ajuste obligado» producto de los «errores» del Gobierno del PSOE –que erró las previsiones de ingresos– y de las prácticas centrifugadoras de déficit del actual Ejecutivo. Mas concluyó su rueda de prensa afeando al Gobierno que abronque a las autonomías. «Menos reñir a los demás y más hacer los deberes propios», sentenció.


Los gastos superfluos
Aunque el Gobierno de Artur Mas ha recortado casi un 20 por ciento del presupuesto en poco más de un año después de tres contundentes recortes, hay partidas de las cuentas de la Generalitat que continúan resultando superfluas a ojos de sus críticos. Y es que la Administra- ción catalana continúa destinando cada año una cantidad nada desdeñable a mensajería, certámenes, exposiciones y publicaciones, entre otros gastos. En otras ocasiones, la duda que inspiran los presupuestos de la Generalitat tiene que ver con su opacidad e imprecisión. Los presupuestos de este año conceden más de 430 millones a «empresas privadas», sin explicitar para quiénes y para qué.