MENÚ
martes 18 diciembre 2018
15:19
Actualizado

La muerte de Buda por César Vidal

Se cumple el aniversario de la muerte de Buda. Los detalles de su fallecimiento fueron falseados para limpiar la figura del maestro

  • La muerte de Buda por César Vidal

Tiempo de lectura 4 min.

14 de abril de 2012. 15:40h

Comentada
15/4/2012

La trayectoria del príncipe Siddharta tuvo no poco de excepcional. Siendo joven, abandonó a su esposa y descendencia y decidió marchar en busca de una verdad que lo liberara del descubrimiento del dolor. Durante años, Siddharta se aferró a los métodos del hinduismo, pero fracasó. Tras abandonar aquella vía, sufrió una experiencia espiritual que lo convirtió en el Buda o iluminado. Su predicación, contraria a los sacrificios de animales y al orden social existente, pero también encaminada a alcanzar la liberación del ciclo de las reencarnaciones, tuvo un notable éxito en una clase emergente como la de los comerciantes y entre reinos que comenzaban a descollar en el norte de la India.

Buda pasó los últimos meses de su vida en las cercanías del Pico del Buitre (Gridhrakuta), en el reino de Magadha. A esas alturas, debía intuir que su final estaba cerca y emprendió un viaje para visitar el viejo solar familiar.  Habiendo pasado por Pataliputra (hoy Patna), atravesó el Ganges y llegó a Vaishali, donde se alojó en un bosque propiedad de una cortesana llamada Amrapali o Ambapali. La mujer quedó tan impresionada que decidió donar el bosque y la casa a la orden monástica creada por Buda. La estación del monzón la pasó Siddharta, en compañía de su discípulo preferido, Ananda, en un pueblo conocido como el Bosque de Bambúes.

Contaminado
Terminado el período lluvioso, prosiguieron hacia el norte y llegaron a una aldea llamada Pava.  En ella, un herrero, de nombre Chunda, invitó a comer al Buda.  Siddharta aceptó el convite compuesto fundamentalmente de carne de cerdo. La ingestión fue fatal y, como resultado, Siddharta comenzó a sufrir disentería, vómitos y hemorragias. Tuvo entonces que terciar para que Ananda no descargara su cólera sobre el infeliz herrero que, a fin de cuentas, se había limitado a ser obsequioso.  Sumido en el dolor, Buda continuó su camino casi de inmediato. Se detuvo en Kushinagara, al sureste de la tierra de los shakyas, cerca del antiguo hogar.  Sin embargo, la enfermedad resultó más fuerte que sus deseos. Sintiéndose morir, pidió a Ananda que comunicara a los que habitaban en las cercanías que Buda iba a entrar en el Nirvana.  La muerte lo sorprendió mientras sus adeptos discutían sobre la forma en que debían ser repartidas sus reliquias. Según una fuente china, el cadáver fue envuelto en diez mortajas. El canon pali habla, por el contrario, de quinientas telas alternas de algodón y lana, así como de dos ataúdes de hierro en cuyo interior había aceite.

Muy posiblemente, ambas noticias sean sólo leyenda. Más segura es la tradición que señala que el cuerpo fue incinerado siete días después. Las cenizas fueron repartidas entre ocho solicitantes –reyes, ciudades y tribus– que las depositaron en stupas.

Pero el relato sobre la muerte se alteró y los autores budistas intentaron posteriormente paliar el efecto negativo de que Buda consumiera carne sustituyendo el cerdo por setas.  Sin embargo, las fuentes más antiguas no dejan duda al respecto sobre el contenido de aquella «última cena».  El maestro del vegetarianismo, de manera bien significativa, murió por ingerir carne de cerdo. 
 

Últimas noticias

Red de Blogs

Otro blogs