Caracas

Hermanos bolivarianos

Uribe ha medido los tiempos para permitir a su sucesor Santos una buena entrada en Casa Nariño, que le permita tender la mano a su complejo vecino

La Razón
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Suena a clara maniobra de despedida de Uribe. Ya lo fue la noticia, perfectamente medida en tiempos, de la negativa del Tribunal Constitucional colombiano a que pudiese presentarse como candidato a un tercer mandato presidencial. Él, a pesar de las presiones de sus inmediatos, no quería. Washington tampoco. A nueve días del próximo 7 de Agosto, fecha prevista para el relevo presidencial, Uribe ha querido despejarle determinado terreno a su sucesor, Juan Manuel Santos: «No te preocupes que lo pongo en su sitio; tu, échame luego las culpas que tengo las espaldas anchas y bien curtidas y por el bien de Colombia y de la región, en cuanto llegues, tiende la mano y enfría circuitos».El pasado jueves, el embajador colombiano en la OEA presentaba oficialmente, mediante fotografias satélite y digitales, pública denuncia referida a la presencia de campamentos de las FARC en los departamentos venezolanos de Zulia, Barinas y Apure. Lo presentó en este mes de julio aunque las fotos más significativas eran de los meses de febrero y junio. En ellas, aparecían Jaime Canaguaro, comandante del 5º Frente, y Ciro Trujillo, del 7º de las FARC; en otras los también comandantes Ivan Márquez y Jesús Santrich se fotografiaban en plena selva junto al dominicano Narciso Isa Conde, testaferro de Chávez, presidente honorario del Movimiento Continental Bolivariano que impulsa Caracas. La tormenta se ha desencadenado con la rapidez usual. Ruptura de relaciones diplomáticas de Venezuela con Colombia, señalando breves plazos de salida del país de los diplomáticos acreditados en Caracas. Se pone de testigo a Simón Bolivar –ni muertos dejan descansar a sus héroes– al que parece invocar un arrodillado y compungido Chávez, que luego aparece eufórico junto a la patética figura de Maradona como para completar el cuadro tragicómico.No es la primera vez que el dictador venezolano amenaza a Colombia y habla de guerra. Hace algo más de un año ya movilizó a «diez batallones» para acudir a sus supuestamente amenazadas fronteras, que tienen una fluctuante y fluvial extensión de, nada menos, 2.200 kilometros, con algo más de cien pasos fronterizos reconocidos. ¡Fácil de guardar!Tiene Chávez «in mente» la incursión colombiana a territorio ecuatoriano que acabó con la vida del líder de las FARC, Raúl Reyes, y que proporcionó importantísima información para seguir luchando contra el Frente. Dentro de veinte años, alguna corte internacional determinará si la incursión se ajustaba al Derecho Internacional o si lo violó. Lo que el pueblo llano entiende es que si desde un territorio en el que su propio Gobierno no ejerce soberanía se realizan incursiones armadas al país vecino, difícilmente puede protestar si aquél le devuelve la papeleta.No es nueva la figura. La guerrilla del FMLN en El Salvador se apoyaba en indeterminados bolsones fronterizos en fase de definición de su soberanía en la Corte Internacional de La Haya. Lo mismo sucedía con el apoyo dado a la «contra» en Nicaragua por parte de EE UU que se asentaba en zonas montañosas y no bien definidas del territorio hondureño. El Gobierno de entonces clamaba a los cuatro vientos que era neutral, cuando los primeros observadores de Naciones Unidas verificábamos que hasta disponía en su territorio de pistas de aviación en las que regularmente aterrizaban «Hércules» norteamericanos con armamento, munición y vituallas. Nunca olvidaremos los «boinas azules» españoles la sorpresa de encontrar en un pueblito hondureño fronterizo –Las Trojes– un centro escolar llamado «AlfonsoXIII». Resultaba que a principios del siglo XX el Rey de España ya había mediado en un litigio fronterizo que, en este caso, benefició a Honduras.Pero, al igual que este querido país proclamaba su absoluta neutralidad en 1990, niega ahora Chávez la presencia de campamentos de las FARC en su territorio. Y puede errar, no sólo por la posibilidad de que hubiesen «trucado» los campamentos los denunciantes. Tampoco sería la primera vez. Pero creo que no es el caso por las siguientes razones:1. Las fronteras fluviales sufren continuos cambios. Es fácil pensar que uno está en un país y realmente está en el otro.2. Las FARC decidieron hace unos años «internacionalizar» el conflicto. Aunque parezcan leales a un Chávez que les apoya, no dudarán en comprometerle si con ello salen ganando. Vamos, que no tienen más amigo y aliado que su supervivencia como residual grupo armado.3. Entre las premisas de cualquier movimiento armado, se contempla siempre la ventaja de conseguir tensiones entre los países vecinos como mejor forma de seguir pescando en río revuelto. Casi lo consiguió ETA en un momento entre Francia y España. A las FARC les vendría muy bien una refriega armada entre Colombia y Venezuela.En resumen, nuevos momentos de tensión en el antiguo Virreinato de Nueva Granada del que proceden por escisión los dos países. Dos hermanos, que comparten historia y respeto por Simón Bolívar, se amenazan invocando su espíritu libertador. Pero, en mi opinión, esta jugada tiene dueño. Algún editorialista ha acusado de imprudente a Uribe. Más bien creo que ha medido los tiempos para permitir a su sucesor Santos una buena entrada en Casa Nariño, que le permita tender la mano a su complejo vecino. ¡Al tiempo! Después de la tempestad suele venir la calma. Siempre nos alegraremos de que impere la cordura entre nuestros dos queridos hermanos bolivarianos.