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El «viaje al interior de la cultura»

Todo está en los libros

Ríos de tinta y miles de letras con un nexo común: la lengua. La Biblioteca Nacional y la Real Academia Española son dos piezas clave de la cultura.

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Tiempo de lectura 4 min.

21 de enero de 2012. 20:40h

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22/1/2012

MADRID- El 29 de diciembre de 1771, el rey Felipe V daba el visto bueno a la fundación en Madrid de una Real Biblioteca abierta al público, siguiendo el modelo parisino. Estaría situada en el Palacio Real y en ella se reunirían libros, algunos manuscritos, varios instrumentos matemáticos, medallas y otras curiosidades. Además se designó que dispusiese de una renta anual con la que financiar el proyecto, unos ocho mil reales de la época. Su primer lector fue recibido el 1 de marzo de 1712. En la actualidad cuenta con dos sedes, una en Alcalá de Henares y otra en el Paseo de Recoletos de Madrid. Entre las dos suman más de 28 millones de documentos. Gracias al programa de Telefónica se puede acceder a diferentes salas y escuchar de boca de sus protagonistas (en la dedicada a Cervantes, por ejemplo, es el manco de Lepanto quien explica su contenido) su historia y lo que alberga cada una. Con lo que la visita, además de didáctica, se convierte en una sorpresa. «La Biblioteca es una maravilla en sí misma. Conocerla de la mano de actores que saben introducirnos en el mundo de la pintura o las letras es mágico», asegura uno de los agraciados de estas visitas. Y su sentir es el de cada uno de los privilegiados que ha podido deambular por estas estancias centenarias en «petit comité». Acompañado de los bibliotecarios, el visitante se sumerge en un lugar en el que se almacena el conocimiento (uno de los mayores archivos bibliográficos de nuestra cultura)  para visitar: la estructura principal del edificio y conocer su funcionamiento. Gracias al patrocinio de Telefónica se podrán digitalizar 25 millones de páginas de la Biblioteca.
  
El proyecto de digitalización deTelefónica permitirá que los fondos más importantes de la Biblioteca Nacional, manuscritos, libros impresos del s. XVIII, mapas, grabados, etc., estén al alcance de todos  a través de internet. Se ha desarrollado también «El Quijote interactivo»,  que ha supuesto poner en valor un activo cultural a través de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y que permite un acercamiento innovador a la primera edición de la obra cumbre de Cervantes. Gracias a su digitalización ha sido posible construir un libro interactivo, accesible a través de internet, al que se han incorporado mapas, ilustraciones, grabados, multimedia, y otros contenidos procedentes de 43 ediciones distintas de «El Quijote» y de otras 21 obras más, todas pertenecientes a la Biblioteca Nacional de España.

Lección de Blecua
si alguien escucha estas tres palabras: «Limpia, fija y da esplendor» sabe inmediatamente que nos estamos refiendo a la Real Academia Española (RAE), institución que nació en 1713 gracias a Juan Manuel Fernández Pacheco con el objetivo de «fijar las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza» es decir, mantener intacta la esencia de la lengua castellana que alcanzó en el siglo XVI. «Qué bien lo pasé la noche en que visité la RAE, es un lugar inolvidable», comenta una de las afortunadas.  «Nos encantó, mi hija no lo podrá olvidar», deja escrito otra visitante en la página que tiene el Viaje al Interior de la Cultura en Facebook. El grupo, compacto y ávido de conocer de primera mano lo que sucede en la casa de la lengua, escudriña el Salón de Plenos: observa su mesa, sus asientos, sus increíble lámpara ovalada mientras escucha las interesantes anécdotas que se cuecen en los plenos. Desde la institución se valoran muy positivamente estas visitas, pues «el horario nocturno permite mostrar las dependencias  con calma y sin alterar el funcionamiento habitual».  Entre los privilegios del selecto grupo de afortunados pueden recorrer las estancias junto  a su director, José Manuel Blecua, que explica cómo es su funcionamiento diario. Las paredes tienen vida y el director, con un lenguaje cercano, no hace sino humanizar éste centro del idioma: «Gracias a visitas como ésta, estos centros que en principio parecen inaccesibles, se  hacen más cercanos».


La casa de la lengua, al alcance de la mano
Recorrer sus salas, poder deslizar la palma de la mano entre sus sillones, con letras mayúsculas unos, con minúsculas otros, solo unos pocos privilegiados, cuando cae la noche podrán acercarse a la casa del idioma con otros ojos, siempre ávidos de conocimiento y sentirse cual académico por unos minutos en el Salón de Plenos, con su cararacterística mesa y lámpara ovales. Un privilegio.

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