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El muerto era el dueño por MARTÍN PRIETO

El periodismo iberoamericano, sobreviviente a mil desastres, es excelente entre los pocos profesionales mexicanos que sobreviven al asesinato, en Brasil  o en la confusa Argentina. Además, el periodismo rioplatense está muy bien escrito y de sus páginas deportivas  han salido notables novelistas  como Osvaldo Soriano

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Tiempo de lectura 4 min.

08 de diciembre de 2010. 22:29h

Comentada
8/12/2010

Ya se sabe  que el idioma se conserva mejor  en la periferia que en la metrópoli. Las editoriales españolas publican a menudo magníficos libros en América que no llegan a España ni suplicándolos a través de internet, y hay que agradecer a  Planeta que nos acerque «El dueño», de Luis Majul, retrato del ex presidente argentino  Néstor Kirchner, recientemente fallecido, caudillo demagógico del peronismo, señor de horca y cuchillo de los negocios públicos y privados del país, cuya viuda, Cristina Elizabeth Fernández, queda presidiendo  la nación sin su principal mentor y referente, abriendo un período de interrogación hasta las presidenciales  del próximo octubre de 2011. Sola ante del peligro.

Como Perón y Duarte

Quienes fueron caricaturizados como  los Reyes Católicos  del Río de la Plata ignoraban aquello del «tanto monta, monta tanto» porque quien mandaba era él, en  el Partido Justicialista (dividido) y en la República. Recoge Majul un comentario  de Felipe González a la salida de la Casa Rosada: «Hablamos con ella y parecía una mujer culta, agradable y desenvuelta. Se abrió una puerta y entró él y la presidenta se apagó como una flor mustia y no abrió más la boca». Novios  desde la Facultad de Derecho en La Plata, formaron un sólido matrimonio y también una Sociedad Anónima con una lista política populista. Como Juan Domingo Perón y  Eva Duarte  se unieron con las grapas de acero del rencor social. Cristina Fernández  soñaba ser «paqueta» (elegante), rica, admirada, pero  era hija de un autobusero.

Él era un pequeño desastre  de la naturaleza  pese a su 1.90 de estatura:  tenía  un ojo aparatosamente vago,  una fisura palatina que le molestaba al comer y le hacía poco inteligible pese a los esfuerzos de los fonoaudiólogos, y un colon irritable que le provocaba insufribles cagaleras inoportunas. Todo hizo de él un hombre agresivo necesitado de imponer y que no escuchaba a nadie. Comía con las manos en mesas de gala. Alardeaban de montoneros, pero la dictadura militar  no les rozó ni un pelo. Marcharon a la provincia de Santa Cruz, en el profundo sur patagónico, donde montaron una especie  de «Cobrador del frac»,  extorsionando a morosos, y adquiriendo miles de hectáreas devaluadas  y luego  revalorizadas por el turismo. Por las pingüineras  del territorio le motejaron de pingüino y llegó a intendente (alcalde) de  Río Gallegos y gobernador de la provincia. Ganó la Presidencia a Carlos Menem al retirarse éste de la segunda vuelta  entrando en la Casa Rosada con sólo el 22 por ciento de los votos. Roída su popularidad por la corrupción más descarada (cambiaba memoria histórica y derechos humanos por comisiones de latrocinio), renunció a la reelección y puso por delante a Cristina como candidata-delegada, mujer de carácter pero abducida por el pingüinismo.

Los aviones de respeto «Tango 01» y «Tango 02»  iban y venían de Nueva York con maletas llenas de dólares, documentación reservada y ropa exclusiva  para la Primera Dama. Kirchner utilizaba tantos testaferros que tuvo que recurrir a su chófer personal al que convirtió en próspero operador de la construcción, hostelería y supermercados. Ludópata, por su afán de apostar sólo al 29, se hacía devolver las pérdidas por los dueños de los  casinos que a través de él habían obtenido las respectivas concesiones. Era tripolar: amasar al peronismo acaudillándolo, fulminar a sus enemigos y participar de todo negocio público o privado que se le pusiera por delante.

El vice, también enemigo

Intentó destruir a los  grupos  multimedia «Clarín» y «La Nación», grandes diarios en español, cuando empezaron a tenerle por corrupto.  Con el país tan necesitado de dinero como España, llevaron al Congreso un gravamen sobre los  agroganaderos y necesitando un solo voto, el vicepresidente de la República Julio César Cobo dijo en conciencia que no. Es como si Rubalcaba derribara una ley de Zapatero. La presidenta y su vice ni se miran ni se hablan, ni el número dos fue invitado a las exequias oficiales del difunto. Ernesto se lo advirtió a Cristina:«Si te mueres, Cobo se queda con todo» .

Luis Majul es un brillante periodista muy conocido en prensa, radio, televisión e internet, y como  autor de varios libros de investigación de tirada masiva. En México estaría arrojado en una zanja o colgado en  un galpón. La repentina muerte de Kirchner puede aliviarle, pero sufrirá presiones indecibles porque la viuda muerde. Libro valeroso e imprescindible para entender esta Argentina.   


l Título:  «El dueño»
l Autor: Luis Majul
l Edita: Planeta
l Precio: 22 euros

 

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