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Delincuentes esotéricos

Chamanes: sexo y mentiras

Se hacen pasar por brujos con poderes sobrenaturales para sanar, pero habitualmente son delincuentes que se aprovechan económica o sexualmente de las víctimas
 

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Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

26 de mayo de 2012. 14:53h

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Madrid. 27/5/2012

El pasado 23 de mayo una nota del Cuerpo Nacional de Policía comunicaba la detención, cinco días antes, del colombiano José Israel Gutiérrez Ríos, alias «Irita». Aquejado de acondroplasia –el enanismo más frecuente–, «Irita» formaba parte del grupo Pekeboys, uno de cuyos componentes más afamados, como enano payaso del terror, participa actualmente en el programa «Gran Hermano».

Pero, además, de stripper, actor porno y cómico, «Irita» se presentaba como chamán, y afirmaba tener conocimientos sobrenaturales para solucionar todos los problemas de las jóvenes a las que abordaba por las calles de Madrid, ofreciendo sus servicios esotéricos. Una de ellas, Eva, fue la que le denunció ante el Servicio de Atención a la Mujer (SAM) de la Policía Nacional, por violación, tras haberla drogado. Otras denuncias se sumaron a la de Eva, motivando su detención y la publicación del comunicado, en el que los responsables de la investigación policial facilitaban el teléfono 91 322 35 58, en busca de otras posibles víctimas del enano chamán. 24 horas después de su publicación, dieciséis nuevas denunciantes se sumaban a la causa contra Gutiérrez Ríos.

De prosperar las denuncias contra «Irita», podría enfrentarse a una pena de hasta 103 años y seis meses de prisión. La misma a la que la Audiencia Provincial de Palma condenó, en 2010, a Tomás Arroyo Rodríguez, alias «el Brujo», por la comisión de 15 delitos continuados de abuso sexual. Amparado en sus supuestos conocimientos esotéricos, «el Brujo», violó a trece menores, de las cuales once  tenían entre 13 y 17 años. Sus supuestos poderes sobrenaturales, como los de «Irita», no le protegieron de la Justicia.

Los «schaman» de Siberia
La palabra «schaman» proviene del idioma tungu de Siberia, y su raíz «scha» significa saber. En las etnias siberianas, el «schaman» es el hombre de sabiduría, que adopta el rol de terapeuta, curandero, sacerdote y hechicero. Aunque los antropólogos coinciden en delimitar el schamanismo a la tradición siberiana, su occidentalización, chamán, se ha transpolado a todos los hechiceros, curanderos o brujos, que utilizan la medicina y religión tradicional africana, americana o asiática en sus rituales. Así, en la actualidad, hechiceros animistas, santeros cubanos, bokors vudú haitianos, o marabús musulmanes utilizan el término chamán como sinónimo. Un concepto popularizado por el antropólogo Carlos Castaneda, autor de best-sellers en los años 70, y que visitó España poco antes de su misteriosa muerte, en 1998.

Pero lejos de las estepas siberianas, los terreiros del candomblé brasileño, o las chozas de los hechiceros africanos, la crisis económica ha potenciado la presencia en Europa de supuestos chamanes que ofrecen sus servicios en la prensa, internet o incluso buzoneando sus folletos.  Ya en la década de los 80, el histórico comisario Antonio Viqueira Hinojosa, famoso por la detención del Jarabo, fue el primer policía español en analizar lo que denominó «criminalidad esotérica». Inmigrantes sin recursos se hacían pasar por exóticos brujos o hechiceros para obtener un «modus vivendi» en España, engañando a los clientes europeos poco familiarizados con esas tradiciones. Viqueira lo bautizó como «brujería delincuente».
El exotismo que sugiere la magia indígena, o la hechicería africana, las consultas decoradas con todo tipo de fetiches y amuletos, los rituales en los que llegan a utilizarse restos humanos o sacrificios de animales… todo es un atrezzo para seducir a quien necesita una solución mágica a sus problemas.

Hasta junio de 1989, el Código Penal español podía perseguir a todos aquellos que «por interés o lucro interpretaren sueños, hiciesen pronósticos o adivinaciones, o abusasen de la credulidad pública de manera semejante», pero la Ley Orgánica 3/89 derogó dicho artículo. La ley derogada en 1989 jamás fue empleada por iniciativa judicial, ya que la sociedad española acepta estas actividades esotéricas como normales. Y si en 1989 la «ley de los videntes» era derogada, en 1990 los españoles se gastaban más de doce millones de euros en chamanes y videntes, según datos de la Agencia Tributaria. Aunque teniendo en cuenta que la mayoría de las consultas son clandestinas, la cifra sin duda, era mucho mayor.

En marzo de 2011, sin embargo, la crisis económica había multiplicado exponencialmente esa economía esotérica sumergida. Y ante el preocupante incremento de este tipo de timos, fuentes del Grupo de Estafas de Policía Nacional declaraban que, «han crecido los anuncios (de pseudo chamanes) en tiendas y pequeñas superficies comerciales». Las potenciales víctimas «pretenden conocer su futuro más inmediato: si se quedarán sin empleo. Y si ya están en paro, si encontrarán trabajo pronto . Todas las consultas giran en torno a estos asuntos». Y los cuerpos policiales decidieron endurecer su persecución de este tipo de estafas, que abusan de la credulidad, las esperanzas y la angustia de sus clientes.

Enganchados al destino
Un estudio publicado en la revista oficial de la Policía, tras recopilar el testimonio de víctimas en Madrid, Mataró, Almería, Bilbao, Murcia, Santander, Córdoba, Salamanca, Málaga, Tarragona, Barcelona, Zaragoza, y Galicia sugería que las sumas estafadas oscilan generalmente entre los 240  y los 600 euros, aumentando hasta más de los 3.000 en algunas ocasiones. En cuanto a las técnicas de fraude, el «timo del trabajito contra el mal de ojo» es la estafa esotérica más usada, sumando el 60% de las denuncias. Otras estafas, como la de los «videntes nómadas» o la «limpia del dinero», alcanzaban importantes porcentajes de denuncia.

Resultaba sorprendente observar cómo algunas víctimas desarrollaban una adicción a los videntes, desembolsando sumas enormes de dinero a espaldas de sus cónyuges y familias. Buscando entre astrólogos, hechiceros, brujas y chamanes una solución mágica a sus problemas.

El perfil de la víctima es mujer, ama de casa y de entre 30 y 50 años, como el de Antonia Álvarez, o Luisa B., que confiesan a LA RAZÓN como gastaron miles de euros en falsos chamanes, como el africano Papá Mustapha, a espaldas de sus respectivas familias. Y ambas reconocen su temor a denunciar, por miedo a represalias «mágicas» de los brujos…  Pero la crisis económica ha abierto mucho el espectro victimológico. He incluso conocidos directores de cine, actores o cantantes, como Lolita, la hija de Lola Flores, han sido seducidos por santeros y brujos tradicionales. En  abril, agentes del Grupo de Delincuencia Económica de la Brigada Provincial de Policía Judicial detuvieron en Zaragoza a los seudochamanes S.S., de 34 años, e I.F., de 41, por estafar más de 60.000 euros a una mujer a la que convencieron de sus poderes sobrenaturales.

En febrero, el santero Carlos Real era detenido por la Guardia Civil en Gandía acusado de estafar 150.000 euros a una vecina de Castelló de Rugat. La Policía Judicial detuvo al chamán y a su compañera en el establecimiento «El Bazar de los Brujos».

Dos meses antes agentes del Grupo de Delincuencia Económica y Delitos Tecnológicos detenían en Badajoz al guineano de 24 años, I. S., que había estafado a varios ciudadanos extremeños, a los que atraía con los folletos que repartía en las calles de la ciudad, anunciándose como el hechicero  «más consultado en España con rapidez, eficacia y garantía en su trabajo» y «especialista en problemas de amor».

Crimen organizado
Pero la estafa ha evolucionado, y ahora operan auténticos grupos de crimen organizado formados por clanes familiares y redes operativas en todo el país. Como la llamada «Banda de la Santera», detenida en Palma de Mallorca, después de que la Policía siguiese su rastro de víctimas en Santander, Zaragoza, La Coruña, y Córdoba. Cuando los agentes del Grupo de Delitos Económicos detuvieron a Esmeralda, la líder del grupo, y a su clan, se incautaron más de 70.000 euros, presuntamente fruto de las 3 últimas estafas que habían cometido en la capital balear.  El grupo de «brujos nómadas» alquilaba habitaciones de hotel o bajos comerciales en diferentes ciudades, cometía las estafas y cuando la víctima acudía a reclamar que el hechizo no había funcionado, la banda ya había abandonado la ciudad.

En algunos casos, los seudochamanes colaboran con organizaciones criminales. Este mismo mes, la «Operación  Garnacha» de la Guardia Civil desmantelaba en Málaga una red de narcotraficantes españoles y marroquíes, que contaban con dos «marabús», brujos musulmanes, a los que consultaban las mejores rutas y las fechas de los desembarcos de droga, para evitar a la Policía. Antes, la Operación Salvador (en Alicante, Murcia y Huelva) ya había desmembrado otro grupo de narcotraficantes asesorado por un  chamán musulmán similar. La última lucha de la Policía española está relacionada con el tráfico de drogas chamánicas, prohibidas en España, como el peyote, el San Pedro, el Yopo o sobre todo la ayahuasca, utilizadas  por brujos y hechiceros, generalmente familiarizados con el uso de alucinógenos y plantas «de poder». En abril, la Policía Nacional y Agencia Tributaria interceptaron en Elda (Alicante) kilo y medio de ayahuasca. En Córdoba, Madrid, Zaragoza, etc., se han incautado cantidades mucho mayores . El principio activo de esta droga chamánica, la dimetiltriptamina (DMT), produce efectos alucinógenos que pueden provocar estados de paranoia. O, tal vez, convertir a la víctima en una sumisa presa, en manos de un chamán enano y violador…

 

10 claves para evitar la estafa
1- Los últimos casos coinciden en que los falsos brujos publicitaban sus servicios a través de folletos repartidos en la calle, buzoneo, etc., campañas sin control de calidad. Prudencia.

2- Desconfíe del vidente que pasa consulta en un hotel o habitación alquilada. Cuando reclame, quizás haya volado.

3-En el mercado esotérico, los precios por una consulta mántica (tarot, lectura de manos, astrología, etc.) oscilan entre los 20 y 60 euros. Una tarifa mayor puede indicar un abuso y una intención de estafa.

4-En caso de que le diagnostiquen un «mal de ojo» y le propongan un «trabajito» recuerde que, según la Ley, un cobro injustificado de más de 300 euros está contemplado como delito de estafa; si la cifra reclamada es menor, sólo está tipificado como falta.

5-Desconfíe de aquellos brujos que por iniciativa propia se pongan en contacto con usted, advirtiendo de terribles desgracias de las que pueden protegerles a cambio de dinero.

6-Jamás someta su dinero o joyas a rituales de purificación mágica. Y y si tiene el capricho, utilice bolsas transparentes y no pierda el dinero de vista. Muchas víctimas han sufrido el cambiazo.

7-Siempre que sea posible, acuda acompañado de un amigo a la consulta. Tendrá un testigo –que podría declarar en un juicio– y el consejo de alguien más objetivo a la hora de detectar un posible timo.

8-En caso de entregar una gran suma de dinero exija un recibo o factura, sólo así podrá demostrar el pago en caso de denuncia. Si le niegan el recibo, pague con un cheque nominativo a nombre del vidente. Esto podría ser utilizado ante un tribunal como prueba.

9-Suponiendo que lo paranormal exista, estos fenómenos son aislados y escurridizos. Desconfíe del profesional que ostente alegremente supuestos poderes sobrenaturales, y si es posible, consulte a un ilusionista.

10-Y sobre todo, no tema denunciar una estafa. Ningún falso brujo que recurra al fraude tiene poderes mágicos reales para hacerle daño. De tener poderes, no necesitarían recurrir al fraude.


 

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