MENÚ
lunes 22 abril 2019
14:17
Actualizado

Novelista / Habla de la escritura y prepara otra novela, «El río del Edén»

José María Merino: «La concisión es una obligación del escritor»

Reúne sus cuentos en «La realidad quebradiza»

  • José María Merino: «La concisión es una obligación del escritor»

Tiempo de lectura 5 min.

28 de mayo de 2012. 01:15h

Comentada
28/5/2012

Madrid- La literatura nace del arrepentimiento, de la corrección del párrafo o la palabra. En la tachadura es donde está el germen de la novela genial, el arrebato de la perfección. José María Merino es un escritor desprendido, sin fetichismos, que no cree en el manuscrito como objeto memorialístico de su obra, y entrega al vórtice de las papeleras las impresiones primeras, las galeradas subrayadas. Introduce los cambios en el ordenador y desecha el folio usado, dejando para el archivo la documentación, que son los alrededores de la creación, la tramoya que el lector nunca percibe. «La novela es una exploración. Si tengo que investigar, investigo», asegura.

Merino habita un piso colmado de estanterías, anaqueles, libros, revistas. Su despacho es una biblioteca con un póster de Corto Maltés y un escritorio, abundantes escorzos de bolígrafos y lápices, y un iMac. «Lo fundamental es la mirada que uno tenga de las cosas. La realidad emite constantemente historias, tramas». El minicuento y el cuento le surgen, los visualiza. Es el género mayor el que le exige una aventura intelectual distinta.

-Yo hago un sacrificio a los dioses. Es un rito. Un tiempo que arranco para la obra. Fastidio a mi familia y me encierro un fin de semana o tres días en casa, privándome de otros placeres, para armar las primeras páginas y percibir que ya tienen forma. Y siempre me ha salido bien.

-¿Y luego qué sigue en el proceso?
-Las dejo descansar. Abro una distancia para ser objetivo. Uno de los problemas es el ego que tienen algunos escritores. Muchos rechazan lo que les dice el editor, y yo creo que el editor es bueno. En mi caso, mi mujer es la primera lectora. Tengo en cuenta lo que dice. A veces no lo comparto. Otras, sí. Pero siempre medito sus consejos.

-¿Recomienda un truco?
-Leer en voz alta los textos que se escriben.
José María Merino, que presenta en la Feria del Libro su antología de cuentos «La realidad quebradiza» (Páginas de Espuma), enseña una impresión de «El río del Edén», una obra donde aborda «por primera vez el amor, la traición y el arrepentimiento», que se publicará este otoño. Un  libro complejo que le ha conducido por meandros documentales imprevistos: le ha llevado a visitar el hospital de parapléjicos de Toledo y el nacimiento del Tajo. «Es importante conocer el paisaje porque emite información. El escenario es un personaje. Es fundamental. En mi caso conocí la atmósfera de esa naturaleza, el color que poseen esas obras, que es así porque es bicarbonata silícica».

-¿Qué aporta?
-El itinerario procura lo que un personaje puede andar y aporta soluciones dramáticas. Cuando visité la cuenca alta del Tajo me di cuenta de que a uno de mis protagonistas le debía suceder algo. Y qué era. Lo fundamental es la verosimilitud, incluso dentro de contextos fantásticos. Todo debe ser coherente.

-¿Algo más?
-Las historias tienen un tiempo, una duración, que es donde transcurre la acción. Jugamos con horas. En esta novela, te permite saber cuánto se tarda en hacer un recorrido. Y, por supuesto, te ayuda a introducir tus experiencias. Yo me perdí en un camino. No pasó nada, pero ese despiste, la extrañeza que produjo, está reflejado en un capítulo.

Merino muestra unos dibujos, porque él es muy dibujante hasta en la dedicatoria, que es la firma para sus seguidores, que son muchos. Son unos mandalas que encabezarán cada capítulo de la novela. Una colección de laberintos hechos con tinta de boli. «Me salen así, en los ratos, igual que a otros», asegura, quitándose importancia. Aquí, Merino, que es vivaz en el gesto, muy abierto en la conversación y espontáneo, se redescubre también como un hombre de mucha humildad. «A veces me sorprenden los personajes. A algunos autores no se les van, pero a mí me cambian. En "El centro del aire", uno de los personajes secundarios se apoderó al final del texto. Las novelas, por supuesto, tienen que seguir unas normas, creas su lógica, y tienes que hacer que nada chirríe. Por eso introduzco modificaciones cuando presiento que algo no está bien resuelto».

-¿Qué le gusta del lenguaje?
-La concisión es una obligación del escritor. El rollo por el rollo... tienes que ir al grano. A mí me gusta que el lenguaje sea literario, que no sea el de la calle. La literatura es crear un universo. Tampoco consulto el diccionario. En alguna ocasión, para buscar un sinónimo. Pero si lo haces todo el día caes en el amaneramiento. Tienes que defenderte con las armas que tienes.

-¿Lo más difícil para usted?
-Crear en un momento preciso la atmósfera dramática adecuada. Baroja, al que admiro, conseguía esa tensión en diez líneas. Lo logra con pocos elementos. Eso es muy difícil. Y cuando enfrentas a dos personajes lo tienes que hacer de una forma que no sea banal. Yo, en este aspecto, soy muy podador. Y en el cuento, por supuesto, no tiene que sobrar una palabra.


El lenguaje simplificado
Una de las preocupaciones del novelista es la simplificación del lenguaje. «Cuando yo era joven, una palabra desconocida suponía una perspectiva nueva. Ahora el vocabulario se ha restringido. Y eso es un problema para ellos, porque les limita sus posibilidades y se vuelven más vulnerables. Cuanto menos patrimonio lingüístico se tenga, más indefensas están las personas ante la realidad. Y es que se valora poco. Ahora se prefiere un vocabulario reducido».


El detalle
VIEJOS ARQUETIPOS ACTUALIZADOS

Merino es consciente de la tradición cultural de la que procedemos y de que la literatura es una reelaboración de los arquetipos anteriores. Un perfeccionamiento del personaje. «Todos los arquetipos ya están hechos. ¿La búsqueda del tesoro?, el vellocino de oro; la mujer engañadora, Circe. Lo que existe es una profundización o un perfeccionamiento de los viejos arquetipos a los tiempos actuales. Los convertimos en algo nuevo».


«LA REALIDAD QUEBRADIZA»
José María Merino
PÁGINAS DE ESPUMA
264 páginas.                   
17 euros.

Últimas noticias