Rajoy desmiente que piense en un gobierno de concentración

El presidente del PP, Mariano Rajoy, ha reunido hoy a destacados empresarios y representantes del sector financiero en un acto informativo para dar a conocer la política económica que llevaría a cabo en España y sus recomendaciones para salir de la crisis.

De izquierda a derecha, Ana Mato, Esperanza Aguirre, Dolores de Cospedal, Mariano Rajoy, Ruiz-Gallardón, Soraya Sáenz de Santamaría y Rodrigo Rato.
De izquierda a derecha, Ana Mato, Esperanza Aguirre, Dolores de Cospedal, Mariano Rajoy, Ruiz-Gallardón, Soraya Sáenz de Santamaría y Rodrigo Rato.

Mariano Rajoy se presentó ayer ante el «tribunal» del poder empresarial y financiero con algunas nuevas propuestas, a modo de píldoras, de su alternativa económica, pero sin «mancharse», es decir, sin rozar las cuestiones de más desgaste ante la opinión pública, y sin quemar naves. El interés era máximo, el clima inmejorable y el auditorio más que digno, pero él, fiel a su marcaje de los tiempos, arriesgó lo justo, tal vez porque no ve muy factible un adelanto electoral. Al final acabó dando la sensación de que embridaba las expectativas alimentadas, quizás con algo de imprudencia, desde su partido o en su propio entorno.

El día quedó además condicionado por un titular que no era el buscado. Rajoy se vio enredado sin quererlo en el debate abierto a cuenta de la información en ABC de que el PP propondría un Gobierno de coalición. La base para sostener esa tesis era una entrevista con el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, de la que sólo se adelantaban varios extractos. Ya el jueves por la noche, al tener noticia del enfoque que se daba a su entrevista, Arenas se movilizó para desmentir que él en ningún momento hubiera defendido tal Gobierno de concentración a corto plazo. Arenas habló con las agencias de noticias y también con las radios para puntualizar las palabras que, según él, habían sido sacadas de su contexto. Él siempre ha defendido la tesis de que su partido promoverá grandes acuerdos de Estado si gana las elecciones y que el país necesita reformas de tal envergadura que pueden hacer necesario un Gobierno de coalición, pero «en un plazo de seis u ocho años». Rajoy, por su parte, dejó meridianamente claro que la hipótesis del Gobierno de coalición no está en su agenda. Primero dijo que no lo ve posible con Zapatero porque no tiene un proyecto para resolver los problemas de España. Pero el problema no es sólo el actual líder socialista: el PP no se plantea el escenario de coquetear con un Gobierno de concentración y si algo tiene claro es que no enfocará en esa dirección su campaña para las próximas elecciones generales. «La regla básica de la democracia es que hay un Gobierno, que gobierna, y una oposición, que controla al Ejecutivo, pero eso no es incompatible con los pactos de Estado», señaló Rajoy en el desayuno informativo organizado por Fórum Europa. Y ahí precisamente, en los pactos de Estado, se refugió para salir al paso del debate. Por si quedaba alguna duda, la despejó en una entrevista en Cuatro, en la que hizo gala de su habilidad como comentarista deportivo. «El único Gobierno de coalición que quiero es con todos los españoles». Al margen de esta sobrevenida polémica, lo que ayer se esperaba era que Rajoy se explicase y que vistiese de largo su alternativa. Un examen que, como adelantó ayer este periódico, afrontó con el desglose, bastante genérico, de su plan integral de reformas: sistema financiero, educación, modelo fiscal, mercado de trabajo, reformas institucionales... En suma, las esencias de la política económica que viene defendiendo desde que arrancó esta Legislatura. Bajó más al detalle en relación a las cajas. Y en cuanto a la «patata caliente» de la modificación del mercado laboral, colocó el acento en la negociación colectiva y en la formación profesional, sin «mojarse» con los contratos, las indemnizaciones, el sistema de prestaciones de desempleo... «Hace falta una regulación clara, sencilla y aplicable de la extinción de los contratos», explicó, y ahora habrá que esperar a ver en qué se traduce ese principio en el trámite parlamentario del decreto del Gobierno. Su propuesta en materia laboral pasa por pedir que se reconozca la formación continua como un verdadero derecho de los trabajadores, mediante la creación de una cuenta de formación asociada al número de cotización a la Seguridad Social, que permita identificar de forma inmediata la formación recibida por cada uno. Y por defender que se dé más peso a los convenios de empresa sobre los sectoriales, para dar más facilidad al descuelgue, «que no puede limitarse sólo a lo salarial». Para la reestructuración de las cajas, su receta es que se les permita separar su actividad financiera de la fundacional y crear cuotas participativas con derechos de voto, así como que se impida la presencia de cargos políticos en sus órganos de gobierno. Ya provocado por varias preguntas en el coloquio que siguió a su discurso, Rajoy se desmarcó de la imposición de un nuevo impuesto a la Banca, si bien dijo que quienes han hecho cosas mal en este sector deben asumir sus responsabilidades. El líder popular también dio una vuelta de tuerca a su tradicional discurso en defensa de la estabilidad y de la reforma de la Administración Pública. Si hace unas semanas planteó prohibir por ley el déficit, ayer defendió que se abra un debate para llevar a la Constitución el principio de estabilidad presupuestaria, tal y como ya ha hecho Alemania. Una propuesta, por cierto, en la que ha estado trabajando FAES.

Su alternativa1 Plan integral de reformas.2 Cajas de ahorro: separar su actividad financiera de la fundacional y crear cuotas participativas con derecho de voto. 3 Abrir un debate para llevar a la Constitución el principio de estabilidad presupuestaria. 4 Flexibilizar la negociación colectiva para adaptarla a la realidad económica con cláusulas de descuelgue para las empresas. 5 Reconocer la formación como un derecho de los trabajadores. 6 Regular de manera clara, sencilla y aplicable la extinción de los contratos. 7 Nuevo mix energético en función de costes y competitividad. 8 Revisar la decisión sobre la central de Santa María de Garoña. 9 «No» a un nuevo impuesto a la banca y rebaja selectiva de impuestos. 10 Hacer efectiva la edad de jubilación a los 65 años.