La cultura se resiente con los recortes

La actividad de los grandes centros se reduce al mínimo

El Museu Nacional d'Art de Catalunya (Mnac) es uno de los que más sufren los recortes
El Museu Nacional d'Art de Catalunya (Mnac) es uno de los que más sufren los recortes

Barcelona- El hombre es capaz de adaptarse a las realidades más adversas, pero eso no quiere decir que el cambio no le transforme en algo grotesco y descorazonador. Los recortes presupuestarios públicos a los grandes equipamientos culturales, del Liceo al Mnac, del Macba al Auditori, han situado a sus responsables en una especie de precipicio, sin ningún sustento a sus pies. En 2008, el término crisis empezó a expandirse como una pandemia. En 2009, era una realidad absoluta y empezaron las pérdidas de público y patrocinios, así como la congelación o retroceso de las administraciones. En 2010 se inició el caos, con el Ministerio de Cultura aprobando descensos de hasta un 30 por ciento en sus centros consorciados, y en este 2011, con las ya célebres propuestas de Mascarell de un descenso global del 15 por ciento, la situación ya empieza a ser insostenible.

Respuestas imaginativas
Sólo hace falta ver el salto de cifras. El Liceo tenía en 2008 un presupuesto de más de 56 millones de euros. En 2011, será de 48.417.000 euros, una cifra que no se repetía desde hacía diez años. El Mercat de les Flors, por ejemplo, volverá a tener el mismo presupuesto que en 2006, con un 7,5 menos de inversión municipal, un 15,6 menos de la Generalitat y un 12 por ciento menos del Ministerio de Cultura. El Teatre Nacional de Catalunya (TNC), cuyo presupuesto sufraga la Generalitat hasta ahora en un 75 por ciento, tenía en 2006 15.944.327 euros, cifra que en 2010 cayó a los 15.781.767 que se verán reducidos todavía más este año.

La pregunta que los directores de estos centros se hacen es ¿cómo hacer frente a estos recortes sin renunciar a mantener su compromiso por aumentar la calidad del centro? La primera respuesta es obvia, reduciendo actividad. ¿Pueden los museos públicos sólo ofrecer tres o cuatro exhibiciones temporales al año y todavía ser etiquetados como centros vivos, dinámicos y relevantes dentro del contexto europeo e internacional?

La respuesta es complicada. El Macba, por ejemplo, dará un mayor impulso en la temporada 2011/12 a los fondos de su colección para, a partir de ahí, ofrecer diferentes lecturas de la contemporaneidad. Además, estudia reducir las actividades satélite del museo, como las Nits d'Estiu. Los teatros, por su parte, no tienen más remedio que apostar por la coproducción con otros centros y repartirse los gastos de la función. El peligro, en este caso, como apuntó Lluís Pasqual, nuevo director del Lliure, es la homogenización de la oferta, diferentes teatros ofreciendo los mismos espectáculos, hasta que los teatros acaben por perder su identidad propia.

En la música, el problema requiere concentrar la actividad. El Liceo ha tenido que renunciar a programar en septiembre y ha tenido que subir un 10 por ciento las entradas en las óperas más populares. El Auditori y el Palau de la Música también han visto limitados sus ciclos y la oferta cultural para la temporada 2011/12 se ha resentido sin lugar a dudas. Sólo hay que pensar que el presupuesto de Cultura ha pasado de 334,4 millones de euros a 283,3 millones, un descenso de 52,1 millones, un 15,6 por ciento, y eso que no supera el 1 por ciento del presupuesto de la Generalitat.


Un archivo sin edificio
- La crisis pasa factura, pero surgen iniciativas. como impulsar un archivo común para que coordine la red de fondos que actualmente hay en Cataluña. El conseller de Cultura, Ferran Mascarell, se ha propuesto crear un Centro Nacional de Fotografía, aunque matizó que esta institución «puede ser un edificio, o no tener edificio, se puede articular de muchas maneras».
- Mascarell remarca que se trata de una red de centros, como «conclusión final» de unas reflexiones que tienen que ver con la problemática de los fondos, que en Cataluña están dispersos entre el Arxiu Nacional de Catalunya, el Arxiu Fotogràfic de Barcelona, el Mnac y el Macba.