El bisnieto de Graham Bell condenado por espiar para Cuba

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NUEVA YORK- Walter Kendall Myers, de 73 años, decidió traicionar a su país y espiar para La Habana por sus creencias en la Revolución Cubana que llevó a Fidel Castro al poder en 1959. Ayer fue condenado a cadena perpetua después de haber pasado información clasificada del departamento de Estado durante más de treinta años al Gobierno de la isla.

Tras escuchar a Kendall explicar que su mujer, Gwendolyn, y él comparten «los ideales y sueños de la Revolución cubana», el juez Reggie B. Walton les advirtió que «se deberían haber ido (a Cuba)». Gwendolyn, de 72 años, que trabajaba para un banco, estará en prisión 81 meses. Esta sentencia es fruto de un acuerdo entre su marido y las autoridades en virtud del cual Myers ha ofrecido plena colaboración a cambio de que a su mujer le redujesen la pena.

Fue a principios de enero de 2009 cuando la pareja fue arrestada en una operación encubierta del FBI. Según la investigación, Myers y su esposa solían comunicarse con La Habana a través de un aparato de onda corta. Mientras, también se encontraron con funcionarios del Gobierno cubano dentro y fuera de Estados Unidos para intercambio de información. Asimismo, les dijo a los agentes encubiertos que en 1995 se encontró con Fidel Castro.

En noviembre del año pasado, Myers se declaró culpable de tres cargos de conspiración de espionaje y dos de fraude. Su mujer Gwendolyn, de uno de conspiración para recolectar y transmitir información de defensa nacional.

Nieto de Gilbert Grosvenor, padre del fotoperiodismo, y bisnieto de Alexander Graham Bell, inventor del teléfono, Myers se lincenció en la Universidad de Brown y doctoró en la John Hopkins. Empezó a trabajar en el departamento de Estado en el año 1977. En 2007 se jubiló. Ya en 2006 suscitó la controversia al indicar que la relación entre EE UU y Reino Unido era unilateral y un mito, mientras que reconoció estar avergonzado del trato dispensado por el presidente republicano George W. Bush al primer ministro Tony Blair.