Historia

Sevilla

Primeros pasos por Santiago Talaya

La Razón
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Antonio González Calderón, guionista de éxito en la radio de posguerra y pionero de la radio informativa moderna, padre, por más señas, de mi más cercano presidente, el de Onda Cero, Javier González Ferrari, bromeaba en verso de su compañero Basilio Gassent diciendo que «cuando hace una adaptación, no la hace mal ni bien, aunque el muy cacho cabrón, siempre llega a la página cien». Y no cien pero sí hasta diez páginas ocupan los nombres de la nueva ejecutiva del PP andaluz. No obstante, basta con leer el primer folio y medio para constatar que, al menos en apariencia, la recién estrenada cúpula del centro derecha meridional se ha renovado en torno a un setenta por ciento como no podía ser menos en la lógica de una nueva etapa, con un nuevo presidente y un nuevo secretario general, por más que el corazón de algunos dirigentes sacrificados creyesen albergar razones que la razón política no suele ni puede entender. Pero dejemos a Pascal y retornemos al citado Antonio Calderón quien a principios de los años cuarenta inventó un peculiar personaje radiofónico llamado Pasos, el cual no hablaba, nadie sabía exactamente ni de sus intenciones ni de sus movimientos, y, sin embargo, subyugaba a los oyentes e influía de manera determinante gracias a su invisibilidad en el devenir de los relatos.

¿Y por qué me acuerdo de Pasos en el análisis precisamente de los primeros pasos del nuevo PP andaluz? Para empezar, porque del presidente saliente, Javier Arenas, invisible durante los dos días del congreso, desconocemos cuáles serán sus próximos pasos. Como también habremos de afinar el oído para averiguar hacia dónde se encaminan las alpargatas que en Granada le han vuelto a regalar a Juan Ignacio Zoido cinco años después de aquellas primeras cuyas suelas tan hábil e inteligentemente desgastó hasta llegar a la alcaldía de Sevilla. Y qué decir del nuevo hombre fuerte del aparato, José Luis Sanz, persona tan prudente y casi tan callado como Pasos al igual que Alberto Díaz, adjunto al presidente Zoido en un cargo de nueva creación. Por lo demás no olvidemos que este personaje fue creado por Calderón –hombre tan campechano como sabio y de aspecto físico y estilo de vida bastante normales– para demostrar a sus envarados y almibarados jefes que la radio puede ser más que palabras, música y efectos especiales. Y es que tal vez nada se parezca más al Teatro del Aire que un congreso de cualquier partido político.