Cesc reclama un puesto

Estrella de la «Premier», capitán del Arsenal y suplente con «La Roja»: «Quiero jugar del minuto uno al noventa»

Cesc trata de meter un gol a Valdés en el entrenamiento de ayer
Cesc trata de meter un gol a Valdés en el entrenamiento de ayer

Potchefstroom- Entrenamiento vespertino, a partir de las siete; una hora antes, los jugadores que salieron del lugar de concentración regresaron al nido. Hasta las seis de la tarde, día libre. Ayer fue jornada de puertas abiertas en la Universidad Noroeste, donde pernocta y se prepara la selección. Algunos aprovecharon las horas libres para apuntarse a un safari fotográfico; otros, como Cesc, muy serio por la derrota, y por no haber jugado, lo pasaron en el gimnasio. También Iniesta quien, como Sergio Ramos y Piqué, terminó el encuentro golpeado, pero sin consecuencias, en ambos casos. Al lateral madridista le sometieron a un estudio radiológico que descartó cualquier lesión ósea en la región dorsal derecha.El único titular que participó en el entrenamiento vespertino fue Casillas. Y lo hizo, como el resto, bajo un frío que, a medida que avanzaba la tarde resultaba más intenso. La temperatura era de cinco grados en las instalaciones de la Universidad del Noroeste. En Suráfrica, no hay que olvidarlo, es invierno, y lo que espera a la expedición española la próxima semana por estos pagos son hasta ocho grados bajo cero.La extrema seriedad de Cesc contrastaba con el gesto adusto, sin más, de Iniesta, que aceleraba el paso para evitar las lógicas preguntas de los periodistas. Fábregas es una estrella en la «Premier», el capitán del Arsenal, con 22 años, y en la selección es un suplente más. No está en su condición asumir papeles secundarios; pero lo hace, por no alterar la tranquilidad del grupo. Sin embargo, de cuando en cuando le puede la impaciencia, pecado de juventud, y lanza un mensaje como éste en «El Intermedio» de Radio Marca: «Para el anterior seleccionador yo era el jugador número 12 y me lo demostró con sus decisiones. El actual seleccionador a veces se decide por otros jugadores. No cuento con los minutos que me gustaría, pero –como dijo la semana pasada en conferencia de prensa– eso no afecta a mi rendimiento, sigo siendo competitivo, juegue o no juegue». Cesc quiere ser imprescindible en el equipo, «jugar del minuto uno al noventa». Se supone que como cualquiera de sus otros compañeros.No fueron de safari, pero salieron del hotel los madridistas Xabi Alonso, Albiol y Arbeloa; comieron en una pizzería en un centro comercial de Potchefstroom y celebraron con alborozo cada uno de los tres goles que Higuaín marcó a Corea del Sur con Argentina. Estaban contentos por el éxito de su compañero de equipo, e indisimulablemente cabizbajos por el traspié de la selección en el estreno. Pero un estado de ánimo es la tristeza y otro, el abatimiento, estar hundidos. Todos piensan que Honduras y Chile van a pagar los platos rotos.