Masticar bien reduce el riesgo de caries

Cuanto más tiempo permanezcan los azúcares en la boca más capacidad cariogénica alcanzan. Incluir en la comida queso o verduras ricas en agua ayuda, por su composición, a neutralizar los ácidos de la cavidad bucal 

Quizás por ser el refugio y el lugar donde se saborean y trituran los alimentos antes de pasar al esófago, existe una estrecha relación entre todos los productos que se ingieren y una adecuada salud bucodental. Como prueba de ello, resulta necesario «llevar a cabo una alimentación variada y equilibrada para asegurar que no se produzca ningún déficit de todos aquellos nutrientes que participan en la composición de huesos y dientes, recomienda el doctor José Antonio Ferrándiz Esteve, miembro de «The Doctors» y experto en salud bucodental.

Relación
La ingesta de determinados alimentos muestra una clara relación con la aparición de caries, la enfermedad bucodental con mayor prevalencia a nivel mundial. Según al doctora Caridad Margarita Arias Macías, profesora de Odontología Preventiva y Salud Pública de la facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, «el consumo de azúcar, por ejemplo, es importante, pero no sólo la cantidad que no debe exceder de los 50 gramos diarios, sino la frecuencia de su ingesta y la consistencia de estos alimentos. Así, aquéllos pegajosos que se adhieren con facilidad a la superficie de los dientes son muy perjudiciales, sobre todo si se ingieren con alta frecuencia entre comidas. Los edulcorados con xilitol o sorbitol puede ser beneficioso en lugar de los azúcarados, sobre todo desde el punto de vista de la incidencia de caries». Conviene aclarar que no todos los azúcares son iguales, es decir, «aunque el almidón presente en los hidratos de carbono representa un riesgo de caries, no lo es tanto como los azúcares refinados», matiza Ferrándiz.
Para el doctor Rafael Martín Granizo, ex presidente de la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial (Secom) y del servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, «cuanto más tiempo permanezcan los azúcares pegados a la superficie del diente, más tiempo, unos quince minutos, van a tener las bacterias para metabolizarlo y transformarlo en ácido. Por ello, cuánto mejor se mastique, menos tiempo va a permanecer estos azúcares pegados al diente».
Esta situación resulta especialmente problemática cuando se pica entre horas ya que, a diferencia de la comida a mediodía o por la noche, se tarda más tiempo en cepillarse los dientes. Así, Ferrándiz recomienda evitar «las bebidas dulces y ácidas como los concentrados de frutas, colas, galletas y caramelos, ya que los ácidos producen erosión dentaria y, en ocasiones, se puede llegar a casos extremos de desgaste de las piezas dentarias».
En cualquier caso, resulta más recomendable para la salud bucodental apostar por «aquellos con un mayor contenido en agua como verduras y algunas frutas ya que van a facilitar la limpieza de los azúcares», afirma Martín. Arias sugiere que, «los lácteos y, en particular, el queso se le atribuye propiedades anticariogénicas por lo que si se termina una comida ingiriendo este alimento se reduce la acidez y, por tanto, el riesgo de caries». En el caso de no tener tiempo para lavarse los dientes después de comer, Martín recomienda «sobre todo si se ha tomado dulce de postre, masticar un chicle sin azúcar».