El Gobierno se despide sin realizar un balance ni autocrítica de su gestión

José Blanco se despide de la tribuna del Consejo de Ministros
José Blanco se despide de la tribuna del Consejo de Ministros

MADRID- Después de casi ocho años de llevar las riendas del país, el Gobierno socialista rehusó ayer en su despedida realizar un balance de su gestión en estos ejercicios y, por ende, hacer autocrítica. Al término del último Consejo de Ministros del Gabinete de Zapatero, el portavoz José Blanco tiró balones fuera ante la insistencia de la Prensa para que resumiera estos años de Ejecutivo. «No voy a darles el gustazo de conseguir titulares del tipo ‘‘el Gobierno admite errores''», bromeó para eludir las preguntas. Sin embargo, al final, entró al trapo de la cuestión, pero sólo para indicar dos reformas acometidas por el Gobierno, a su juicio, positivas. La primera, la de la Constitución para limitar el gasto de las Administraciones Públicas. Aunque incomprendida, en su opinión, evitó riesgos mayores. Es más, avisó de que todos los países de la Unión Europea caminan «inexorablemente» hacia reformas parecidas. La segunda , los cambios introducidos en el control aéreo, que pusieron en pie de guerra a los controladores aéreos y provocaron la primera declaración del Estado de Alarma en la democracia española. Tras citar estos «aciertos» gubermamentales dio por concluido el breve repaso a estos ocho años de mandatos, sin media autocrítica. Eso sí, en el debe de los socialistas colocó los resultados del 20-N. Dicho lo dicho, se mostró convencido de que este Gobierno y su presidente serán valorados con el paso del tiempo. En este sentido, expresó su confianza de que las decisiones difíciles que tendrá que adoptar el próximo Ejecutivo sirvan a los populares para «hacer propósito de enmienda y reconocer el trabajo» de Zapatero, «cuando tuvo que afrontar decisiones difíciles, muy criticadas por parte de quien ahora tiene que tomar también decisiones difíciles», alertó. «Todos los días» el Gobierno «ha antepuesto el bien común a cualquier interés parcial». Ha tratado de afrontar las dificultades con «honestidad y con toda su inteligencia y sensibilidad». Sin estas medidas, avisó de que «la adversidad sería hoy mayor, mucho mayor, sin el esfuerzo de quienes durante todo este tiempo han dado lo mejor de sí para estar al servicio de los demás». La labor del Gobierno y de su presidente «ganarán peso» a medida que pase el tiempo, vaticinó. Aunque no hizo balance como tal, si confesó que la jornada del último Consejo de Ministros estuvo marcada «por el honor y la emoción» para todos los miembros del Gabinete de Zapatero. Sin duda, los sentimientos y la emoción volverán a aflorar el próximo miércoles, jornada en la que José Luis Rodríguez Zapatero, convertido ya en ex presidente del Ejecutivo, cenará con sus aún ministros en funciones para despedirse.