Brutal ataque sexual en la plaza Tahrir al grito de «judía judía»

La explosión de júbilo que se vivió el viernes pasado en la Plaza Tahrir durante las celebraciones por la salida del poder de Mubarak se tornó en pesadilla para una reportera de la cadena de televisión estadounidense CBS. La surafricana Lara Logan y su equipo, incluidos los guardaespaldas, fueron rodeados por una «peligrosa multitud de más de 200 personas» que lograron separarlos.

La periodista Lara logan
La periodista Lara logan

Aislada en mitad de la plaza, Logan fue «brutalmente golpeada y agredida sexualmente por la multitud» al grito de «judía, judía», según la propia CBS. «En el tumulto, ella fue separada de sus compañeros. Fue rodeada y sufrió una agresión sexual y una paliza de forma brutal y prolongada antes de ser salvada por un grupo de mujeres y por unos 20 soldados egipcios», explicó la cadena.

Destrozada, Logan se reencontró con su equipo, volvió al hotel y regresó a Estados Unidos en el primer vuelo disponible, a la mañana siguiente. Ayer, seguía ingresada en un centro hospitalario, recuperándose.

Aunque en las calles egipcias se respiran aires de libertad, aún son muchas las tareas pendientes de la revolución para poder crear un nuevo país, igualitario para todos los ciudadanos, incluidas las mujeres. En Egipto, el 90% de las mujeres sufre acoso sexual en las calles del país. Esta realidad, recogida por una ONG local –que cataloga como tal desde los insultos hasta la violencia física–, pareció cambiar o desaparecer momentáneamente durante los días de la revolución y en los primeros días del Egipto post Mubarak.

En el clima de libertad y cambio que se vivía y todavía se respira en las calles de El Cairo, son muchas las mujeres que decían sentirse más seguras, e incluso había quien aventuraba que la revolución había conseguido erradicar este problema.

Pero el caso de Lara Logan ha terminado con la utopía. Esa misma noche, el 11 de febrero, una española residente en El Cairo, que prefiere guardar su anonimato, fue también acosada enTahrir, donde acudió con un grupo de amigos en dos ocasiones: sobre las 7 de la tarde, poco después de la renuncia de Mubarak, «nadie intentó tocarnos y todos fueron muy respetuosos», a pesar de lo abarrotada que estaba la plaza, pero cuando regresó después de la medianoche, «varios jóvenes me manosearon a mí y a mis amigas, a pesar de ir acompañadas de algunos hombres».

«Nos siguieron durante un tiempo, hasta que nos dirigimos a ellos en árabe y nos dejaron en paz», relató a LA RAZÓN y aseguró estar convencida de que fueron atacadas por ser extranjeras.

Los activistas y jóvenes prodemocracia ya se han movilizado en este sentido y han lanzado una campaña a través de internet para pedir disculpas a la reportera acosada, además de admitir que es necesario trabajar en este frente para que se dé un cambio real en Egipto. Las mujeres han jugado un papel destacado en las revueltas y ahora quieren contribuir a la transición, aunque ya denuncian que no están siendo tenidas en cuenta por las fuerzas opositoras ni por el Ejército, que no se ha sentado a negociar con ninguna mujer, ni política, ni activista, ni académica.

Mientras, el Ministerio de Salud egipcio dio a conocer el recuento no definitivo de víctimas desde el 25 de enero: 356 muertos y 5.500 heridos. No hay cifra oficial de desaparecidos.