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Argentina homenajea a María Elena Walsh, la primera que defendió la letra española, recordando su famoso manifiesto

26 argumentos para seguir defendiendo la Ñ

Argentina despide estos días a la fallecida escritora y compositora María Elena Walsh, famosa por muchas cosas pero, sobre todo, por haber hecho el primer y más sentido homenaje a la letra Ñ. La prensa del país la homenajea de la forma posible: reproduciendo su defensa a ultranza de la letra más amenazada. 26 ideas para apoyar a la ñ.

  • Fallece la escritora argentina María Elena Walsh
    Fallece la escritora argentina María Elena Walsh
Buenos Aires.

Tiempo de lectura 4 min.

11 de enero de 2011. 09:20h

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Buenos Aires. 11/1/2011

Walsh se ganó el reconocimiento internacional por la creación de personajes infantiles como Manuelita la Tortuga. Escribió más de 40 libros infantiles y compuso temas que fueron interpretados por algunos de los más populares cantantes iberoamericanos, como Mercedes Sosa o Joan Manuel Serrat.

Sin embargo, para muchos será recordada por haber encabezado la lucha por la defensa del lugar de la letra insignia del idioma español en Internet con un texto que en su momento hizo historia. Algunos periódicos dél país, como Infobae.com, han optado hoy por reproducir, punto por punto, coma por coma, aquel manifiesto que marcó tendencia:

 

No nos dejemos arrebatar la ñ

La culpa es de los gnomos que nunca quisieron ser ñomos. Culpa tienen la nieve, la niebla, los nietos, los atenienses, el unicornio.

Todos evasores de la eñe.

¡Señoras, señores, compañeros, amados niños! ¡No nos dejemos arrebatar la eñe!

Ya nos han birlado los signos de apertura de interrogación y admiración.

Ya nos redujeron hasta la apócope.

Ya nos han traducido el pochocho (1).

Y como éramos pocos, la abuelita informática ha parido un monstruoso # en lugar de la eñe con su gracioso peluquín, el ~.

¿Quieren decirme qué haremos con nuestros sueños?

¿Entre la fauna en peligro de extinción figuran los ñandúes y los ñacurutuces (2)?

¿En los pagos de Añatuya cómo cantarán Añoranzas?

¿A qué pobre barrigón fajaremos al ñudo (3)?

¿Qué será del Año Nuevo, el tiempo de ñaupa (4), aquel tapado de armiño y la ñata (5) contra el vidrio?

¿Y cómo graficaremos la más dulce consonante de la lengua guaraní?

"La ortografía también es gente", escribió Fernando Pessoa. Y, como la gente, sufre variadas discriminaciones.

Hay signos y signos, unos blancos, altos y de ojos azules, como la W o la K. Otros, pobres morochos de Hispanoamérica, como la letrita segunda, la eñe, jamás considerada por los monóculos británicos, que está en peligro de pasar al bando de los desocupados después de rendir tantos servicios y no ser precisamente una letra ñoqui (6).

A barrerla, a borrarla, a sustituirla, dicen los perezosos manipuladores de las maquinitas, sólo porque la ñ da un poco de trabajo. Pereza ideológica, hubiéramos dicho en la década del setenta.

Una letra española es un defecto más de los hispanos, esa raza impura formateada y escaneada también por pereza y comodidad.

Nada de hondureños, salvadoreños, caribeños, panameños. ¡Impronunciables nativos!

Sigamos siendo dueños de algo que nos pertenece, esa letra con caperuza, algo muy pequeño, pero menos ñoño de lo que parece.

Algo importante, algo gente, algo alma y lengua, algo no descartable, algo propio y compartido porque así nos canta.

No faltará quien ofrezca soluciones absurdas: escribir con nuestro inolvidable César Bruto, compinche del maestro Oski. Ninios, suenios, otonio.

Fantasía inexplicable que ya fue y preferimos no reanudar, salvo que la Madre Patria retroceda y vuelva a llamarse Hispania.

La supervivencia de esta letra nos atañe, sin distinción de sexos, credos ni programas de software.

Luchemos para no añadir más leña a la hoguera dónde se debate nuestro discriminado signo.

Letra es sinónimo de carácter. ¡Avisémoslo al mundo entero por Internet!

La eñe también es gente.

MARÍA ELENA WALSH

(1) Palomitas de maíz

(2) Avestruz americana y búho

(3) "Al nudo", expresión que significa "inútilmente"

(4) Muy antiguo

(5) Nariz

(6) Se dice del que cobra un sueldo sin trabajar, generalmente en un empleo público

 

 

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