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Entrevista a José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía

«Si Rubalcaba pretende atrincherarse hasta 2016 sería un error»

«No estoy moviendo la silla a Rubalcaba; el mejor líder es el que se rodea de gente más competente, no más leal», ha declarado el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán en una entrevista a La Razón.

  • «Si Ferraz busca neutralizarme, empezaría a explicarme el porqué de las derrotas del PSOE»
    «Si Ferraz busca neutralizarme, empezaría a explicarme el porqué de las derrotas del PSOE» / C.Pastrano

Tiempo de lectura 8 min.

28 de octubre de 2012. 00:38h

Comentada
28/10/2012

MADRID - «Alfredo, esto no tira, te tienes que ir»; ¿se ve pronunciando esta frase?
-Lo primero es posible; lo segundo, no.
-Explíquese.
-Respeto profundamente la responsabilidad de cada uno para que la asuma como crea conveniente. Las colectivas sí las podemos asumir haciendo autocrítica. Formo parte de la Ejecutiva y como tal creo que todos somos responsables de que esto no tire.
-¿Hay un problema de liderazgo?
-Lo que hay es un problema de confianza.
-¿Cuándo un secretario general tarda 72 horas en valorar los resultados electorales trata de eludir su responsabilidad?
-El secretario general tiene la misma responsabilidad que la Ejecutiva Federal, incluido yo que soy el presidente. Quizá pudo haber salido antes, no le digo que no, pero el problema no es ése. Quizá debiéramos haber celebrado una Ejecutiva esta semana, eso ya no lo sé. Y después, salir y dar la rueda de prensa tras la reunión, que es el modelo habitual. Lo que se ha hecho es romper el modelo habitual. La verdad es que unas primeras palabras se han de tener siempre...
-¿Tiene impresión de que Rubalcaba pretende atrincherarse hasta 2016?
-No lo sé. Si lo pretendiera, sería un error. Lo que tiene que hacer este partido es abrirse. Las casas del pueblo empezaron siendo eso, casas del pueblo; luego fueron casas de los militantes y ahora son de los cuadros orgánicos. Al final se termina hablando del partido y no de lo que importa a la gente. Lo peor que le puede pasar a este partido es que, por razones orgánicas, llegue a  decir lo que el «niño Torres» en una entrevista: «Perdí mis valores cuando me di cuenta de que si yo no jugaba, me daba lo mismo perder».
-¿Quiere decir que Rubalcaba sigue a sabiendas de que no remontará el vuelo?
-Quiero decir que para que no ocurran esas cosas en el PSOE no tiene que haber una dirección contra alguien, sino una dirección de todos y todos con la dirección.
-Suena a queja...
-Abrir el partido significa que todo el que quiera tener protagonismo lo tenga.
-¿Es consciente de que ha convulsionado a la dirección al no descartarse como relevo?
-No dije eso, sino que cuando llegue el momento lo pensaré. No tengo ningún pensamiento sobre ese tema, ninguno...
-Se lo pregunto de otro modo: ¿está intentando mover la silla al secretario general?
-En absoluto. Tengo todos mis deseos colmados. Lo digo sinceramente, lo que me preocupa no es el partido, sino Andalucía.
-Si Rubalcaba no teme a Griñán como ha dicho, ¿por qué cree que su dirección intenta neutralizarle?
-No creo que traten de neutralizarme, porque si fuera así, empezaría a explicarme las derrotas del partido.
-Pues dicen que con una mano pide pacto al Gobierno y con otra azuza la crítica interna al PSOE porque hace una oposición blanda...
-No formo parte de la permanente del grupo parlamentario y en las decisiones que toman no  tengo nada que ver (por cierto, que en ella creo que hay menos andaluces de los que debería haber). Pero si lo que me quieren decir es que en la Conferencia de Presidentes busqué el consenso, sí, y lo hice porque creo que España lo necesita.
-¿Hay que adelantar las primarias?
-Quedan tres años y el Gobierno tiene mayoría absoluta, así que esa medida anticipatoria no es necesaria en este momento. Si hacemos ahora una reflexión orgánica nos equivocaremos.
-¿Cree que Carmen Chacón, a la que usted apoyó en el Congreso de Sevilla...
-¿Quién, yo? No, no... Dígame ¿dónde apoyé yo a Carmen Chacón durante la campaña?
-Su federación la votó mayoritariamente.
-Tengo en mi Gobierno y en la Ejecutiva gente que apoyó a Rubalcaba y gente que apoyó a Chacón...
-Bueno, lo que le preguntaba es si sabe si Chacón aspira a ser candidata.
-Lo que quiera ser lo tiene que decir ella.
-¿Y tiene idea de sus intenciones?
-Tengo amistad con ella y ahora mismo no está en eso. Pero lo que sí le puedo decir es que si quiere hacer algo lo tendrá que hacer ella. Yo no asumo responsabilidades de nadie.  Rubalcaba que asuma las suyas; yo las mías y Chacón las suyas. Pero, la competencia en el partido siempre es enriquecedora. He vivido momentos muy difíciles en este partido y nadie quería romper nada cuando discutía. Es más, en el Comité Federal nadie aplaudía, estaba prohibido, y además había turno a favor y en contra. ¡Fíjese la dialéctica que existía y no pasaba nada! Esto de las banderías es una barbaridad. La Ejecutiva debería estar activa en todo lo que se refiera a los graves problemas de los ciudadanos, y no hablar tanto de lo orgánico.
-¿El debate catalán y la posición del PSC han invalidado a Chacón para sus aspiraciones?
-Eso lo tiene que gobernar ella. Pero sí le digo que si defendiera un modelo desigualitario de España, estaría contra Carmen Chacón. Y si apuesta por el modelo en el que cree Andalucía, que es que dentro de la diversidad se garantice la igualdad, estaré con ella.
-¿Hasta cuando el PSOE va a hacer responsable a Zapatero de todos los males que le acechan?
-¿Lo hace?
-Usted sabe que sí.
-El PSOE ha contribuido mucho al progreso de este país. Es una historia de éxitos de la que me siento orgulloso. Pero mi orgullo no me lleva a considerar que un error es un acierto. Y eso no significa tachar la figura de nadie. Le puedo decir que Zapatero ha tomado decisiones de las que me siento profundamente orgulloso y Felipe González, también.
-¿Lo que hizo Zapatero en mayo de 2010 era realmente inevitable?

-Era prácticamente inevitable. Pero ahí no estuvo el problema.
-¿El problema fue su gestión de la llamada España plural? De aquellos polvos...
-Lo más importante en ese momento hubiera sido llegar al desenlace final. Las reformas estatutarias tendrían que haber sido simultáneas para llegar a un final pactado por todos y haberlo dejado listo para toda la vida.
-¿Acertó el PSOE con Rubalcaba?
-La mayoría siempre tiene razón. Pero le diré algo que todo el mundo en mi partido debería entender: en Sevilla nadie votó contra nadie. Unos votaron a uno y otros, a otra, pero nadie votó contra nadie. Y nadie es enemigo ni adversario de nadie. A ningún militante se le puede tratar como un adversario y eso debe quedar muy claro para poder convivir.
-¿Ha hablado ya con el secretario general?
-Como él dice y yo también dije en mi congreso regional, las cosas que tengo que decir y que no he dicho públicamente las diré allí...
-¿A la cara y en el comité federal...?
-No, no, en la Ejecutiva del lunes, y también en el Comité Federal.
-Pues en el último Comité Federal avalaron su estrategia mayoritariamente...
-Es que esa no es la cuestión. ¿Si Tomás Gómez critica quiere decir que es malo? ¿Si fulanito le apoyó es malo? Eso es lo que tenemos que resolver porque en la diversidad está la fortaleza. El mejor líder es el que se rodea de gente más competente no de gente más leal.
-¿Rubalcaba se ha rodeado de la gente más competente?
-Es su equipo, el que ha querido hacer. Pero yo sí le digo que en mi equipo tengo de todo: gente que apoyó a Rubalcaba y gente que apoyó a Chacón. Debe ser así: rodéate de los mejores, haz lo mejor y a partir de ese momento toma decisiones.
-Intuyo que no cree que haya contado con los mejores...
-No he dicho eso. Lo que creo es que cada miembro de la Ejecutiva tiene que trabajar en su área y que para los temas orgánicos, que no son los más importantes en este momento, está el secretario de Organización.
-¿Rubalcaba está al final de su carrera política?
-No lo sé. Es su responsabilidad y su decisión. La política es imprevisible.
-Y los liderazgos también...
-Al que gana elecciones se le pone cara de líder al día siguiente y al que las pierde se le quita enseguida.
-¿Está pidiendo paso para usted cuando invoca la presencia de Andalucía en el debate nacional?
-No. Hablo de Andalucía, y de la amenaza de un cambio radical por el soberanismo. No vamos a aceptar que se tome una decisión sobre el modelo de estado sin que un 18 por ciento de los españoles, que son los andaluces, participe de ella.
-¿En el PSOE no se escucha la voz de Andalucía?
-No fue una reflexión orgánica ni personal, sino que los resultados del 21-O habían arrojado una reducción drástica del voto de los partidos estatales y un aumento fortísimo del voto nacionalista. Ahora viene Cataluña y los pronósticos apuntan que va a pasar lo mismo. Se va a producir un debate intenso sobre el modelo de Estado, ante lo cual dije que Andalucía estará muy presente.
-¿Es necesaria una reforma constitucional?
-El modelo de estado tiene que cerrarse por consenso, el mismo que hubo para construir el Estado de las Autonomías. Todos coincidimos en el PSOE en que el desenlace lógico es el Estado federal que exige reformar el Senado y poco más.
-¿Apoya usted como el PSC el derecho a decidir de los catalanes?
-Los temas que afectan a la soberanía nacional no son fragmentables.
-¿Ha desdibujado el PSOE su imagen nacional?
-El PSOE debe defender siempre un modelo y ser coherente con él. El nuestro es un proyecto muy simple: la lucha contra todo tipo de dominación y garantizar la libertad de oportunidades.
-Hablaba del desconcierto que produce que gobiernen en unos sitios con los nacionalistas, en otro con el PP y en otro con los comunistas...
-En la defensa del modelo de estado debemos ser más exigentes con nosotros mismos. Debemos defender el mismo siempre y no cambiar por razones tácticas.



Personal e intransferible
Hace tiempo que se ha convertido en la peor «pesadilla» del círculo más cercano a Rubalcaba. Y eso que el andaluz José Antonio Griñán fue la coartada para la integración cuando el secretario general ganó el Congreso Federal de Sevilla, un cónclave que dejó, sin duda, abiertas las heridas del socialismo. El PSOE es hoy un partido cuya imagen nacional se ha desdibujado hasta el punto que los ciudadanos ni le ven ni les escuchan. Unos creen que porque precisa una refundación ruidosa; otros porque aún pagan el fracaso de la estrategia de la España plural de Zapatero, así como su rendición a la ortodoxia de Bruselas. Griñán no es ni de unos ni de otros. Rechaza la revolución ideológica y dice que el proyecto socialista lo conoce todo el mundo y no hace falta explicarlo todos los días. El motivo, para él, de esta debacle no es otro que la obsesión de algunos por las cuitas orgánicas. Razón no le falta. La relación entre la dirección y la federación más potente del PSOE se ha convertido en un campo de minas. Ya se oyen las primeras detonaciones.


 

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