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Cuidados paliativos:«Sí a la vida» hasta el final

Unos 65.000 enfermos teminales mueren al año sin recibirlos

  • Trinidad y su hija acompañan a Antonio, ingresado en el Centro Laguna
    Trinidad y su hija acompañan a Antonio, ingresado en el Centro Laguna

Tiempo de lectura 2 min.

23 de marzo de 2011. 23:32h

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24/3/2011

Madrid- La vida de Trinidad ha estado marcada por la enfermedad de aquellos a los que ha querido. «Mi padre murió de un cáncer de garganta y mi madre, de una fibrosis pulmonar», cuenta. Ahora, la vida le pone de nuevo a prueba. A su marido, Antonio, le detectaron hace 12 años cáncer de próstata. En 2009, el tumor se extendió a los huesos.  Abandonaron Málaga y regresaron a Madrid para estar cerca de sus hijas. Y entre medias, mucho dolor. Físico y psíquico. Antonio reaccionó mal a la quimioterapia. En un momento dado, «no podíamos seguir así. Se quedó paralítico. Las escaras provocaron que tuviera un talón en carne viva», recuerda Trinidad. Un médico de cabecera le habló de la existencia de los cuidados paliativos. Y así, recayó en el Hospital Centro de Cuidados Laguna. «Llegó muerto, casi sin sangre, y aquí está en la gloria», afirma la mujer. «Quería que mi marido no sufriera, y la única forma era que estuviera aquí», añade. Antonio lleva cerca de diez días ingresado. Y es todo un ejemplo de decir «sí a la vida», lema que encabezará la manifestación de Red Madre de este sábado. 

El Hospital Centro de Cuidados Laguna atiende al año cerca de 500 casos. «No preparamos a la gente a morir: les ayudamos a vivir hasta el último día», afirma la psicóloga María Clavel, que trabaja con pacientes y familiares para evitar una «conspiración de silencio» –«ocultar la información al paciente puede ser un obstáculo en la relación familiar», afirma– y tratar de paliar síntomas que van del sentimiento de culpa a la ansiedad. Clavel recuerda que hasta siete profesionales se ocupan del paciente. Pero no todos pueden acceder a estos medios. En España, 130.000 terminales precisan cuidados paliativos, es decir, el alivio del dolor al final de sus vidas. La mitad, fallecen sin recibirlos. ¿Los motivos? Las desigualdades regionales en cuanto a unidades; las listas de espera en la Seguridad Social, de varias semanas; y el hecho de que no se trate de una disciplina reconocida, pese a que reduce el dolor en un 90 por ciento. Desde Laguna, la doctora Ana de Santiago cree que «queda mucho por mejorar». «La gente lo demanda, pero viven en ciudades que no tienen recursos y, por tanto, se tienen que buscar la vida», añade.


«Ya existen leyes al respecto»
A los profesionales les «desconcierta» la Ley de Cuidados Paliativos que ultima el Gobierno y que, al final, no incluirá la expresión «muerte digna» por la carga eutanásica que conlleva. «Si se va a regular el acceso a estos recursos con planes de actuación reales, nos parece bien», afirma la doctora Yolanda Zuriarraín. Pero también recuerdan que ya existen leyes que regulan el acceso a los cuidados paliativos, mientras que la voluntad del enfermo está recogida en Ley de Autonomía del Paciente. «Sólo hace falta poner estas leyes en práctica», añaden. 

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