La ordenanza de accesibilidad se pondrá en marcha tras el verano

Sevilla- Los problemas de movilidad en la ciudad son una realidad palpable que sufren conductores, peatones y ciclistas. No hay consenso y cada vecino tiene la solución a uno de los males sevillanos que ha servido incluso como arma arrojadiza entre los grupos políticos. Sin embargo, estos inconvenientes cotidianos se conviertan en verdaderas murallas para las personas con diversidad funcional, para quienes un bordillo, una papelera mal puesta o un paso de cebra sin señalizar puede acarrearles un accidente.

Para demostrar las elevadas carencias que tiene Sevilla en este aspecto, ayer tuvo lugar el primer paseo «Una ciudad para todos», organizado por la Asociación de Peatones de Sevilla, la Asociación de Perros Guía de Andalucía (AUPGA) y la Asociación Vida Independiente Andalucía (Vía Andalucía), quienes trataron de realizar un recorrido de apenas 850 metros por varias de las calles más céntricas. La «aventura» era nada más y nada menos que llegar desde la Campana hasta Torneo. En un principio puede sonar fácil, aunque el grupo no pudo pasar de la mitad de la calle Baños.

En el arranque del recorrido se encontraba el concejal responsable de la Oficina Técnica de Accesibilidad, Juan García Camacho, quien destacó las «grandes carencias» de la ciudad que lastran la igualdad para las personas con movilidad reducida. Quiso recordar que el Gobierno municipal trabaja para la implantación de la ordenanza municipal de accesibilidad universal, que se aprobó durante la pasada legislatura y que contó con la impugnación del 75% de su articulado por parte de las administraciones y colectivos sociales. De hecho, la intención es que se ponga en marcha después del periodo estival, aunque sí destacó el edil que esta normativa debe contar con el «consenso» de todos los grupos políticos y organizaciones, ya que se trata de una iniciativa que afectará en gran medida a la actual manera de entender el viario público. Por ello, insistió en que el objetivo pasa por «hacer una ciudad mucho más accesible, un concepto del que no podemos perder la referencia y cuya consecución no es un hecho baladí», dijo.

También estuvieron presentes durante el recorrido el portavoz socialista, Juan Espadas, y la portavoz municipal adjunta de IU, Josefa Medrano, quienes reclamaron un mayor compromiso del Gobierno de Zoido ante una iniciativa que tras un año de mandato popular no se ha puesto en marcha.

Espadas puso de manifiesto que «la ordenanza sigue guardada en un cajón de la Gerencia de Urbanismo» y se ofreció al Gobierno para trabajar conjuntamente con la aprobación definitiva de la norma y el desarrollo de iniciativas de manera coordinada con colectivos y asociaciones, de tal manera que «la accesibilidad vuelva a recobrar el protagonismo que merece». «Conocíamos vuestro problema y hoy se ha puesto de manifiesto más que nunca», aseveró por su parte Medrano, que recordó que la ordenanza se aprobó en abril de 2011 con carácter inicial y que «hace dos meses se les exigió en Pleno que se pusiera en marcha la normativa».

Más concreto y directo se mostró Pablo Barco, presidente de Peatones por Sevilla, quien recalcó que «hoy por hoy es imposible para muchas personas acceder a ciertas zonas de la ciudad».

 

Un infierno que se llama calle Baños
Es la principal entrada de vehículos al centro histórico y el gran problema para el tráfico, aunque para las personas con movilidad reducida se convierte en una calle prohibida. Las estrechas aceras y los veladores de los bares en su entrada por la Plaza de la Gavidia hacen imposible su tránsito. A ello hay que sumar el incesante flujo de vehículos que dificulta aún más las maniobras y pone en peligro sus vidas.