Usabiaga: medio año en la calle

El 26 de abril, el ex secretario de LAB salió a la calle para cuidar a su madre, supuestamente dependiente. Seis meses después, apenas la visita

Usabiaga se aferró a la dependencia de su madre, aún no demostrada
Usabiaga se aferró a la dependencia de su madre, aún no demostrada

MADRID- Hace más de un año, el 16 de octubre de 2009, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, ordenaba el ingreso en prisión de Rafael Díez Usabiaga por tratar de «refundar» la ilegalizada Batasuna. Pero ni quería ni iba a estar mucho entre rejas. En marzo de este año, el ex secretario general de LAB solicitaba su puesta en libertad alegando la supuesta dependencia de su madre.

El magistrado no tardó ni dos meses en responder: 30.000 euros de fianza y unas escasas obligaciones. Todo, para cuidar de una mujer que no sólo no había sido declarada dependiente oficialmente, sino que tampoco había iniciado los trámites necesarios para demostrar que requiere la ayuda de alguien.

Pero lo de menos eran los hechos, ya que el juez se basó, tal y como se desprende del auto, en un certificado del Ayuntamiento guipuzcoano de Lasarte firmado por Lourdes Acevedo, presidenta del Departamento de Asuntos Sociales, en el que se afirmaba que la madre había comenzado los trámites y la propia concejala aseguraba tener «constancia» de que Usabiaga había venido «haciéndose cargo de su madre» hasta el día en el que ingresó en la cárcel.

Así fue como el 26 de abril, hace hoy seis meses, el ex dirigente de LAB quedó en libertad. Los vecinos ya avisaban: «Nunca cuidó a su madre» y son muy escasos quienes dicen haberle visto en alguna ocasión por el pueblo. Sobre su madre, que la mayoría de ocasiones va acompañada de su hermana gemela, son mayoría los que aseguran que «no aparenta estar mal ni necesitar ayuda». Ni en su barrio ni en un pueblo de apenas 18.000 habitantes.


Inicio de los trámites
Sí que fue el 3 de junio con su madre a la cita con los Servicios Sociales, los encargados de determinar si es dependiente y, de serlo, su grado. Un expediente éste que, por el momento, parece no haberse concluido y en el que se deberá valorar también quién es el cuidador idóneo. Y hasta ahora, poco más ha hecho, salvo los escuetos informes que entrega cada 15 días y en los que apenas explica qué es lo que hace.

Lo que sí se sabe es que lleva medio año en la calle porque era el único que podría hacerse cargo de su madre, sin que importara que ésta viviera en el mismo edificio y planta que su hermana y el marido de ésta. O que una de sus hijas resida a tan sólo 400 metros de ella. O que la casa de sus dos sobrinos esté a 200 metros...


Sus pocas obligaciones
- Ni se lo pensó mucho el juez Garzón para permitir la excarcelación de Usabiaga ni le exigió demasiadas responsabilidades una vez estuvo en la calle antes de tiempo. Además de los 30.000 euros de fianza y de no poder salir del país, el ex secretario general de LAB tiene la obligación de comparecer dos veces a la semana en la comisaría de la Ertzaintza y explicar cada quince días, vía informe, qué hace, qué cuidados dispensa a su madre o cómo contribuye a facilitarle el día a día. Sin un control exhaustivo.