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Ministro principal de Gibraltar

Fabián Picardo: «Esto confirma por qué nunca seremos españoles»

  • Fabián Picardo: «Esto confirma por qué nunca seremos españoles»

Tiempo de lectura 4 min.

27 de mayo de 2012. 04:43h

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27/5/2012

Gibraltar- Fabián Picardo, el ministro principal de Gibraltar, camina por la calle principal de la colonia británica con aire satisfecho. El bloqueo a los pescadores españoles en la bahía de Algeciras le ha colocado en las primeras páginas de los periódicos seis meses después de ganar las elecciones. El viernes acusó a las «fuerzas paramilitares armadas» (por la Guardia Civil) de «invadir» territorio británico (por las aguas que España considera propias).

–¿Sigue dispuesto a negociar con los pescadores tras el duro comunicado del viernes?
–Totalmente. Ya lo hemos hecho con las dos cofradías de pescadores y después de que los de Algeciras abandonaron la mesa seguimos hablando con los de La Línea. Queremos que la solución sea legal y que se pesque con artes que también lo sean. El acuerdo de 1999 incumple la ley de 1991 para la protección del medioambiente en la que se prohíben las redes, que es como pescan los barcos de Algeciras.

–¿Estarían dispuestos a modificar su legislación para favorecer el acuerdo?
–Podríamos aceptarlo, pero mientras tanto no deben salir a faenar. Tienen que hacerlo de acuerdo a nuestra ley.

–Eso siempre que se acepte que las aguas son inglesas, cosa que España rechaza en virtud del Tratado de Utrecht por el que se les cedió el Peñón sin aguas territoriales.
–Las aguas son británicas. Cuando se firmó ese acuerdo no existía el concepto de espacio aéreo, ¿y entonces de quién es? Pues nuestro. Antes de la Convención del Mar se decidía de quién eran las aguas de una forma muy simple: hasta donde llegaban tus cañones. Aquí nadie se acercaba a menos de tres millas náuticas sin que un cañonazo les recordara que eran británicas.

–¿Y no hay más que hablar?
–Estaríamos encantados de discutirlo con el máximo responsable de la jurisprudencia española en el tribunal adecuado. Pero España no va a ningún tribunal porque, en relación a las aguas, el dictador ya dijo que era un asunto político y no de leyes. Yo soy abogado, y cuando a un cliente le recomiendas no acudir a los tribunales es porque puedes perder.

–¿No se trata de una represalia contra el ministro de Exteriores por haber enterrado el Foro Tripartito?
–Nosotros respetamos las decisiones soberanas y democráticas de España y pedimos que hagan lo mismo. La disolución del Tripartito no ha sorprendido a nadie porque estaba en el programa del PP.

–Pero la decisión de Margallo a usted le quita poder como ministro principal de la Roca. Ya no se puede sentar de igual a igual con Londres y Madrid.
–En realidad lo deja fuera a él porque no va a haber ningún acuerdo bilateral. Gran Bretaña no comenzará ningún proceso de diálogo sin permiso de Gibraltar.

–¿De verdad cree que los pescadores de Algeciras se acercan a sus aguas para provocar?
–Creo que los pescadores de Algeciras son buena gente, no tengo motivos para decir lo contrario. Están tratando de ganarse la vida, pero hay gente detrás de ellos que sí los usa para provocar.

–¿Se refiere al alcalde de Algeciras?
–No voy a dar ningún nombre ni ningún partido, pero lo tengo muy claro. Las palabras de Sáenz de Santamaría del otro día me parecieron muy conciliadoras. Dijo que hay que tratar de que sean los pescadores y Gibraltar los que lleguen a un acuerdo.

–¿Cómo va a ser posible?
–Mi partido y yo mismo decimos que aquí puede pescar quien quiera con artes que sean legales. Si los de Algeciras vinieran con palangre en lugar de con redes, nadie les diría nada. Y luego, la cosa trasciende cuando llega la Guardia Civil y dice que las aguas son españolas.

–Pero si a su Gobierno le preocupa tanto el medioambiente, ¿cómo permiten las gasolineras flotantes en la bahía?
–Primero de todo, demuéstreme que el «bunkering» es ilegal. No que sea o no conveniente, sino que esté prohibido. Tampoco es favorable para el ecosistema la refinería de ahí enfrente, en Algeciras, con el humo que echa.

–¿Qué le dirá el martes a Margallo su ministro de Exteriores, William Hague?
–Le va a confirmar que nunca se discutirá la soberanía con España a no ser que Gibraltar lo decida. No se ha avanzado un ápice en esa reivindicación ni se va a avanzar. Lo ocurrido las últimas semanas, con las largas colas en la Verja y la actuación de la Guardia Civil, confirma por qué nunca seremos españoles. Este chantaje no es propio del siglo XXI.


Una «cara» entrevista
El ministro principal de Gibraltar reparte sonrisas y apretones de manos al tiempo que empuja el carrito de su bebé de cinco semanas. Algunos se acercan a felicitarlo por su última aparición pública –(«¡Qué bien estuviste anoche!»), y otros le dan sus parabienes por su reciente paternidad. A pie de carrito, contesta con amabilidad y en plena calle las preguntas de LA RAZÓN. Mientras su mujer entra y sale de las tiendas, este joven socialista y abogado de 39 años hace guardia junto a su hijo Sebastian, que llora a ratos. «Esta entrevista me va a salir cara», bromea cuando su esposa entra en una joyería. Picardo, que se autodenomina «primer ministro» y califica de «nación» a Gibraltar durante la charla, desbancó a Peter Caruna tras quince años de poder ininterrumpido en la Roca.

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