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Rubalcaba y Chacón libran ya una guerra sin cuartel sin ser aún candidatos n Pajín y Moratinos se suman a la plataforma de la catalana con un nuevo documento

El PSOE explota

El enfrentamiento viene de lejos, mucho antes incluso de aquellas primarias de las que Carme Chacón se retiró sin haberse presentado. Ahora, la guerra entre la catalana y Alfredo Pérez Rubalcaba ha estallado sin disimulos, a cara de perro. Ni uno ni otro parecen reparar en los daños colaterales que pueden ser –si el Congreso Federal del próximo febrero no lo evita– estructurales y endémicos.

  • Zapatero en un momento de la cena
    Zapatero en un momento de la cena
  • Un momento de la cena
    Un momento de la cena
  • Un momento de la cena
    Un momento de la cena

Tiempo de lectura 4 min.

24 de diciembre de 2011. 01:26h

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24/12/2011

MADRID- Así, tan sólo un mes después de la debacle electoral, el PSOE se ha abierto en canal aparentemente entre los que hacen autocrítica y los que reivindican la labor del anterior Ejecutivo. Pero no es así: todos usan a Zapatero como arma arrojadiza. La batalla ha empezado –aún sin haber candidatos oficiales–, con un cruce de manifiestos y artículos que han abierto la olla a presión en la que todos tiran a dar donde más duele. La primera fue Chacón, el pasado martes, con un texto que, bajo el título «Mucho PSOE por hacer», se interpretó como una enmienda global a la era Zapatero. Más allá de su contenido, la catalana propinó con la lista de firmantes dos duros golpes a Rubalcaba: uno, simbólico pero muy doloroso, que fue la incorporación para su causa de Cristina Narbona, la que fuera coordinadora del programa político del candidato al 20-N, y otro de trascendencia orgánica, la adhesión del valenciano Tximo Puig, quien mueve a todo el sector «lermista» frente a Jorge Alarte en el PSPV.  El misil que había lanzado Chacón tuvo respuesta con un artículo publicado ayer en «El País» por una veintena de altos cargos del Gobierno Zapatero, que, bajo el título «Yo sí estuve allí», defendía el legado del ex presidente y todavía secretario general, quien además de no querer tomar partido en esta batalla  ha animado a que el debate sea lo más abierto posible. Sin decir nombres, el nuevo documento lanzaba una crítica a los que, después de haber formado parte del Gobierno, reniegan ahora de ello: «No sería poco decoroso que quien estuvo allí de manera evidente, y cabe decir entusiasta, aspire ahora a sugerir lo contrario», reza el artículo en alusión a la propia Chacón o el ex titular de Justicia, Francisco Caamaño. «No acabo de entender la utilidad de esa suerte de adivinanza sobre quién abandonó antes a quién, si los ciudadanos a los socialistas o los socialistas a los ciudadanos.
Sobre todo cuando firman el manifiesto quienes antes firmaron la propuesta de indulto al banquero o el acuerdo antimisiles», decía ayer el madrileño Rafael Simancas sobre la estrategia de los «chaconistas». Dice más:  «La democracia que tanto reivindica el documento se demuestra al disentir en la mesa de una comisión ejecutiva o un Consejo de Ministros, y no desmarcándose a la carrera el mismo día en que uno se despide del Gobierno». Simancas fue quizá el más contundente de cuantos socialistas entraron ayer en la «guerra» de manifiestos y se posicionaron en contra de Chacón, pero hubo una retahíla de nombres que se alinearon con esa posición

En el otro bando, López Aguilar, pero también otros muchos decían que sería «un error» de interpretación entender que «Mucho PSOE por hacer» critica a los gobiernos de Zapatero.
Y en medio de toda la polémica, Carme Chacón respondía en su cuenta de Twitter: «Por favor, ni una descalificación, sólo debate de ideas respetuoso y democracia». Su entorno advertía que no tolerará «maniobras en la sombra» para bloquear el debate interno, como las que atribuyen a Rubalcaba con la carta  «Yo estuve allí» y niegan los firmantes de la misma. La primera, la ex secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez, pero también Diego López Garrido y otros tantos. Los últimos en sumarse al cruce de manifiestos fueron ayer los ex ministros Leire Pajín y Miguel Ángel Moratinos, pero ambos fueron los primeros en pedir un debate de ideas en el PSOE. Lo hicieron con un texto que quieren adherir  al primero de Chacón y que bajo el título «Más PSOE, igualdad y solidaridad ante un mundo globalizado»  sienta las bases de la que debe ser la posición de los socialistas en la escena internacional: «Es el momento de la participación, del debate y la transparencia, que deben ser los ejes de un nuevo modelo, basado en la movilización ciudadana y el compromiso político». Habrá más textos, seguro. La guerra de ¿ideas? no ha hecho más que empezar, y la de candidatos, más.

 

La última cena
Cenaron, charlaron bebieron y se intercambiaron regalos. El miércoles por la noche, Zapatero reunió en torno a la misma mesa, en un hotel de Pozuelo, a todos sus ministros. Una última cena en la que hubo emoción y confidencias. Los ministros le regalaron al ex presidente una caña para pescar truchas y un e-Book, un Kindle de 99 euros, además de un reloj. Luego todos rubricaron un texto en el que se enumeraron las leyes más simbólicas que han visto la luz durante los mandatos socialistas.

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