Delia Jimena: «Me sorprende lo bien que saben perder»

Profesión: profesora de croupiersNació: en 1977, en MálagaPor qué está aquí: es «trainer» en la Cerus Casino Academy (Madrid) 

–Profesora de croupiers. Me imagino que sus amigos no querrán jugar al póquer con usted...
–Suelen querer, porque ellos también son croupiers.

–En su academia forman croupiers en 40 días. ¿Suficientes?
–Sí. Es un curso intensivo y eminentemente práctico.

–¿Cualquiera puede ser croupier?
–Si tiene habilidad con las manos y sabe algo de matemáticas, sí.

–¿Quién no puede serlo?
–Si en la mano derecha no le caben 20 fichas, me temo que no.

–¿Qué les motiva a los que acuden a la academia?
–Les atrae el mundo del juego; antes era elitista, ahora es accesible.

–Hablando del juego, ¿sabe por qué juega la gente?
–Para ganar, todos sueñan con ganar.

–¿Una ley que se cumple casi irremisiblemente?
–Los novatos ganan casi siempre.

–Dice que la psicología es muy importante en el croupier...
–Sí, porque no se puede tratar igual al que va perdiendo que a quien va ganando.

–Faltaría más. ¿Qué no debe hacer nunca el croupier?
–Discutir con los clientes. O aconsejar al que pierde que lo deje.

–Me imagino que usted ha visto perder mucho dinero...
–Sí, y ganar mucho.

–Qué difícil es saber perder, ¿no?
–Me sorprende lo bien que sabe perder la gente. Yo me lo tomaría peor.

–¿La perdición del jugador?
–No saber dejarlo cuando está ganando. Lo hacen muy pocos. Si no les cegara la ambición, los casinos no ganarían tanto. Quizá ni existirían.

–¿Un mito?
–Creer que se puede recuperar lo perdido. Sólo se consigue contadas veces.

–¿Cree en eso de «afortunado en el juego, desgraciado en amores»?
–No puedo creer: no juego y no soy afortunada en amores.

–En confianza, ¿un sistema infalible para ganar?
–Conformarse con poco.

–Tendrían que recortarnos la codicia...