La difícil decisión de Rachid

No debe ser fácil tener que tomar una decisión en un momento tan delicado, cualquiera que sea. Si estás viendo a tu mujer insconsciente, en el suelo debatiéndose entre la vida y la muerte, cuando minutos antes estaba tan contenta, ni siquiera se debe de poder asimilar cualquier tipo de información.

Rachid, de 29 años, momentos después de abandonar, ayer, las instalaciones del Anatómico Forense
Rachid, de 29 años, momentos después de abandonar, ayer, las instalaciones del Anatómico Forense

Rachid estaba en la acera. Se oían llantos, gritos de dolor y a este joven marroquí de 29 años se le acercó un miembro del dispositivo de Summa que auxilió a Khadija y le explicó la situación. Las lesiones de su esposa eran muy severas, el electrocardiógrama no mostraba actividad y, seguramente, las tareas de reanimación no llevarían a devolverle la vida. Por eso, quizá, se debería dar una oportunidad al bebé. Los facultativos lo tenían claro, pero para intentarlo, necesitaban el consentimiento de Rachid.

Debe ser complicado ponerse en la piel de este padre, en lo que sintió y pensó, en ese momento, cuando alguien te está diciendo que tu mujer acaba de morir y que hay que pensar y actuar rápido para salvar al niño. El instinto también es muy fuerte y Rachid, apenas dudó.
No fue fácil, pero la rápida actuación de los sanitarios del Summa y de su dispositivo logró que Mouad naciese en el mismo lugar que su joven madre acababa de morir. Su estado era ayer crítico y no se conocen las secuelas que podría tener si sale adelante.

Por eso el día de ayer fue tan difícil para Rachid. Después de una larga noche, tuvo que pasar por el Anatómico Forense para tramitar la repatriación de Khadija a su ciudad natal. Además de ese duro trance, que realizó acompañado por los familiares directos de la joven, estaba pendiente en todo momento de su bebé y su evolución. Mohamed, su hermano, seguía hecho polvo y explicaba que todo el revuelo mediático les ha sobrepasado un poco. Sin embargo, reunía fuerzas para describir el estado de ánimo de Rachid. «Está muy mal, todos estamos destrozados. Del bebé no sabemos cómo irá, estamos muy pendientes», narraba.
Cocinero en Collado Villalba

Rachid trabajaba como cocinero en un restaurante de Collado Villalba donde residía con su mujer, su hija, Dua, y su hermano Mohamed. Los padres de Khadija han recibido muy mal también la noticia. Ayer no se atrevieron a contárselo y tan sólo les dijeron que había tenido un accidente y estaba muy grave.

La joven residía desde hacía alrededor de cuatro años en España. Estaba contenta con su estado de buena esperanza por darle un hermanito a su hija. Ahora, a esta familia les queda lo peor. Esperar a ver cómo lucha el pequeño y despedir a Khadija.