Europa

Valencia

Tiene grandeza por Julián GARCÍA CANDAU

La Razón
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Las grandes estrellas aparecen cuando más se las necesita. Es el momento en que justifican su fama y la admiración de las gentes. Lionel Messi salió a ganar el partido cuando el empate estaba en el marcador y lo hizo. Antes y después creó jugadas de fantasía y obligó a Van der Sar a confirmar su prestigio. Los grandes goleadores también suelen concurrir en los días en que su aportación es más necesaria. David Villa disparó varias veces a puerta y finalmente logró el gol. Fue el tercero y el que dictó sentencia en la final de Wembley. El fútbol, a veces, hace justicia. Mereció ganar el Barça y lo consiguió. El tanto que recibió surgió de jugada en fuera de juego de Giggs. El árbitro, consentidor en las constantes faltas de Valencia, no fue precisamente benefactor del equipo barcelonés.
Al Barcelona se le puede ganar si se le presiona desde el comienzo y se le impide manejar el balón a su ritmo y estilo. Ello supone esfuerzo extraordinario y por ello quienes así plantean los partidos corren el riesgo de agotarse antes de tiempo. El Manchester United salió a jugar con tal consigna y durante diez minutos hizo creer al Barcelona que iba a sufrir mucho. Sólo fueron diez minutos de agobio, inseguridad y nervios. De pronto, el equipo azulgrana se apoderó del balón, dominó y puso todo el juego en el campo manchesteriano.
El Manchester United, hasta el final, siguió sujeto a los pases largos de Park en busca de Chicharito y Wayne Rooney. Fue completamente insuficiente. La enorme calidad del fútbol azulgrana se impuso. No sólo es campeón de Europa, sino también, el mejor.