El líder flamenco no contenta a los francófonos con su propuesta

La propuesta para reanudar las negociaciones entre los partidos belgas recién presentada por el líder nacionalista flamenco, Bart De Wever (N-VA), no ha contentado a los francófonos, según refleja hoy la prensa de este país.

El pasado día 9, el rey de los belgas, Alberto II, encargó a De Wever, dirigente clave en la crisis que atraviesa actualmente Bélgica, una misión de "clarificación", especialmente centrada en el capítulo de la reforma de las instituciones.

De Wever fue el ganador absoluto en Flandes de las elecciones federales de junio, al frente de una formación política, la N-VA, de carácter nacionalista, que propugna la independencia a largo plazo de Flandes, la región más rica y poblada del país. El líder de la N-VA recibió el encargo del rey después de haber provocado con su retirada el fracaso de las negociaciones entre siete de los principales partidos flamencos y francófonos: la propia N-VA, los democristianos del CD&V, los socialistas del PS y del sp.a, los verdes Groen y Ecolo, y los humanistas del CdH.

Aunque el objetivo era que De Wever, en su misión de "clarificación", hiciera algunas concesiones a los francófonos en el delicado capítulo de la reforma de las instituciones, su propuesta final ha sido recibida por los partidos del sur del país casi como una provocación. Para los ecologistas de Ecolo, la proposición formulada por De Wever es "parcial y desequilibrada". Los socialistas francófonos denuncian, por su lado, que "se inspira ampliamente en el programa electoral del partido separatista flamenco de la N-VA".

Asismismo, apuntan que "el carácter unilateral, y en ocasiones provocador, de ciertas propuestas podría acrecentar las tensiones entre flamencos y francófonos". Bélgica, cuatro meses después de las últimas elecciones anticipadas de junio, continúa sumergida en la crisis política con un gobierno en funciones capacitado tan sólo para gestionar los asuntos corrientes. La misión confiada por el rey al líder flamenco es vista como la última oportunidad de evitar la repetición de las elecciones, lo que podría agravar aún más la división y conducir al país hacia una partición inevitable.

Fue el propio De Wever y su partido, la N-VA, los que provocaron a principios de mes la paralización de las negociaciones entre los siete partidos del norte y del sur de país que buscan desde junio un acuerdo de gobierno. Los principales puntos de fricción entre los partidos flamencos y valones son el modelo de financiación de las regiones, los derechos lingüísticos de la minoría francófona que reside en la periferia flamenca de Bruselas (Bruselas-Halle-Vilvoorde), así como la transferencia de más competencias a las regiones.

De Weber presentará hoy al rey el resultado de su misión y corresponderá a Alberto II decidir cómo continuar. Según una encuesta entre los internautas del diario francófono Le Soir, el 49% apuesta por la escisión, el 48% por la unidad y el 3% no sabe/no contesta.