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Cócteles sushi y buen cine al aire libre

Hoy, Open Air Madrid ofrece el mejor «thriller» del año

Cócteles sushi y buen cine al aire libre
Cócteles sushi y buen cine al aire librelarazon

La capital ha sido el último destino que ha elegido la pantalla gigante más grande de Europa para proyectar los novedades del celuloíde español y extranjero, pero, ya sólo quedan dos días para poder disfrutar de este espectáculo de luz y sonido y que congrega a más de 2.000 personas en el parque de Enrique Tierno Galván. El evento, que está patrocinado por Mahou y Orange, también cuenta con el apoyo de LA RAZÓN, y se enmarca dentro de los Veranos de la Villa, lleva 18 años realizándose en ciudades como Río de Janeiro, Berna y Abu Dhabi, entre otros lugares. Su éxito ha sido absoluto en todos ellos.Además de convertirse en la única sesión nocturna de cine al aire libre de la Comunidad, Open Air Madrid se ha convertido en uno de los lugares nocturnos de moda. Desde las 20:30 horas se puede acceder al recinto y disfrutar de los numerosos atractivos que ofrece este espacio. Terrazas, unas cervezas, un poco de sushi o un pincho de tortilla, son algunos de los alicientes que convierten la velada en uno de los momentos más especiales del día. Para ello, los promotores del espectáculo no han dudado en contar con los mejores profesionalespara ofrecer cócteles y platos deliciosos. El restaurante José Luis, el cátering de Sushita y los refrescantes combinados de La Reina de Cuba, ayudan a crear una atmósfera única, donde la gente acude no sólo para disfrutar del mejor cine, sino también de la música de los DJ de la Red Bull Academy, que cada noche, «pinchan» los temas más solicitados.DiCaprio a lo grandeLos que se animen a acudir al recinto, que está pegado al Planetario, podrán ver en una pantalla de 300 metros cuadrados, una de las cintas más aplaudidas de este año, «Shutter Island», protagonizada por un excelente Leonardo DiCaprio, musa de Martin Scorses, que una vez más demuestra su conexión con el espectador. Es un «thriller» que mantiene la incertidumbre hasta el final y, por ello, presenciarlo en pantalla gigante, con un refresco, palomitas, y recostado sobre una de las 2.000 hamacas que pueblan el parque es una experiencia inigualable.