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S&P devuelve a Francia al centro de la diana de la crisis del euro

Amenaza su rating ante el temor de que incumpla el déficit

  • François Hollande, presidente de Francia, ayer, en Bruselas
    François Hollande, presidente de Francia, ayer, en Bruselas

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23 de noviembre de 2012. 21:47h

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24/11/2012

PARÍS- Se trata de una advertencia más para Francia. A la pérdida de la «triple A» que le infligió la agencia de calificación Moody's a principios de esta semana se suman las reticencias de Standard&Poor's (S&P), que ayer decidió mantener la perspectiva negativa sobre la deuda pública de la economía francesa, a la que el pasado enero rebajó la nota desde AAA hasta AA+. Sólo Fitch sigue manteniendo la «triple A» gala.
Desde principios de año, no sólo ha pasado el tiempo y el deterioro de la coyuntura, sino un cambio de Gobierno que suscita interrogantes sobre su capacidad para acometer las necesarias reformas. Eso explicaría la perspectiva negativa de S&P, que adopta así una posición preventiva. La agencia estima que hay un tercio de probabilidades de que en 2013 se rebaje nuevamente la nota de Francia.
En su comunicado subraya uno de los principales escollos de la economía gala: su competitividad y la «erosión significativa» observada en estos meses y que se explicaría por las «rigideces estructurales del mercado laboral, una competencia relativamente restringida en algunos sectores de servicios y una fiscalidad elevada». No obstante, la agencia no ignora algunas de las medidas adoptadas por el Gobierno socialista de François Hollande y el giro de austeridad que ha tenido que imprimir a su política económica, en clara contradicción con algunas de sus promesas electorales.
S&P aprecia particularmente el «pacto de competitividad» recientemente anunciado y que prevé una rebaja fiscal para las empresas de 20.000 millones de euros en este quinquenio. También valora «el hecho de que el Ejecutivo galo esté determinado a llevar a cabo reformas presupuestarias y estructurales apoyándose en medidas ya anunciadas para reforzar el potencial de crecimiento económico». Pero más allá, estima, como reconoce el propio Gobierno francés, que serán precisas «reformas suplementarias» a corto plazo destinadas a «amplificar el efecto benéfico de las medidas adoptadas».
Entre otras recomendaciones, la agencia considera «positivas» reformas como la del mercado laboral y la del sector servicios. Tanto para la competitividad de la economía gala como para el crecimiento y, por consiguiente, para la «calidad del crédito» de Francia.
Si París implementara esos programas estructurales, S&P vaticina una estabilización de la perspectiva sobre su nota a largo plazo, de igual modo que si los poderes públicos logran reducir sus déficits y estabilizar el ratio de deuda pública en los tres próximos años.
Pero precisamente sobre la capacidad de crecimiento hexagonal de la economía a corto plazo, para 2013, la agencia no oculta su pesimismo. Sin hablar de recesión, prevé un estancamiento en 2012 y un leve crecimiento del 0,4% del PIB en 2013, la mitad de lo que espera el Gobierno de Hollande. S&P duda también de que París puede cumplir, pese a los drásticos planes de ajuste anunciados, su compromiso de bajar el déficit 3% en 2013. Según sus estimaciones, será del 3,5 %, en línea con el FMI.

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