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«Hamlet» ser o no ser en tiempos revueltos

Alberto San Juan protagoniza una versión de la gran tragedia para esta época de transición dirigida por el actor británico Will Keen en una traducción fiel al original

Cuándo:  del 12 de junio al 29 de julio. Dónde: Matadero-Naves del Español. Madrid.  Cuánto: 22 euros. Teléfono. 91 473 09 57.

  •  «Hamlet» ser o no ser en tiempos revueltos

Tiempo de lectura 4 min.

08 de junio de 2012. 01:23h

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8/6/2012

Otro «Hamlet», pero no un «Hamlet» más, trata de convencernos la compañía y alicientes parecen no faltarle a esta propuesta. Para empezar, como argumenta su protagonista, Alberto San Juan, la oportunidad: «Cuando empieza la obra, se acaba el mundo de un rey y comienza el de otro nuevo. Hamlet está desorientado porque no conoce lo que va a venir, como nosotros. La obra habla de la necesidad de crecer cuando algo se agota. Para pasar a la siguiente fase es necesario hacer, no solo pensar». Visto así, la obra de Shakespeare podría ser un manual para tiempos de crisis. Otro elemento atractivo es su director, Will Keen, un actor inglés que se ha formado con especialistas en Shakespeare y grandes directores británicos como Peter Hall, Trevor Nunn, Declan Donnellan, Tom Stoppard... De entrada, el británico reconoce que «es imposible hacer todo Hamlet, lo único que se puede buscar es la coherencia».

Reparto diverso
Keen ha tratado de crear espíritu de compañía entre actores de procedencias diversas como Pedro Casablanc, Secun de la Rosa y Javivi. Su obsesión: «Nuestra responsabilidad como actores y como personajes es no saber lo que va a pasar, aunque sea  difícil con textos tan conocidos como los de Shakespeare». Su formación británica ha sido palpable durante los ensayos «en la paciencia, en el valor que les da, cumplir las horas, dar un valor al trabajo, la disciplina como algo fundamental y sagrado», según describe De la Rosa, más curtido en la comedia. Respecto al  protagonista, duda que sea un héroe  incapaz de acción como muestran las enciclopedias: «Cuando observamos la colección de cadáveres que deja sobre el escenario nos debe hacer reflexionar hasta qué punto se puede seguir diciendo que es un ser sensible incapaz de la acción», dice Keen. San Juan, que es la primera vez que se enfrenta al personaje por excelencia del teatro isabelino, confiesa: «Me di cuenta de algo liberador: Hamlet no es de una manera determinada, sino de mil y de las contrarias, porque es humano, quizá demasiado, en un sitio donde hay tanta lucha por el poder, por eso es apasionante». El detalle más original quizá sea la traducción, de María Fernández Ache, que se ha ocupado también de la co-dirección: «Hemos tratado de ser lo más fieles posibles al original. Respetamos el verso,  hay rima donde existe en el texto de Shakespeare, aunque él utilizaba el pentámetro y nuestras palabras tienen demasiadas sílabas para adaptarse, así que hemos utilizado un verso blanco de entre 11 y 16 sílabas, respetando los más cortos y largos como son en inglés». De igual manera, se mantiene el orden de los pensamientos como los expresan los personajes, algo nada habitual en las versiones españoles por que el verbo en inglés suele ir al final de la frase. «El verso en sí puede ser mortífero, la única manera de justificarlo es la literalidad», apostilla el director.

San Juan, que nunca había practicado la rima, se ha convertido en un ferviente defensor, a pesar de que los prejuicios le habían hecho ver muchas veces los textos del Siglo de Oro como «ladrillacos»: «Era analfabeto respecto al verso, pero he descubierto que no sólo no es una forma artificial de hablar, sino la fórmula más fiel de reproducir el lenguaje oral. Pensamos en bloque, no decimos seguidas todas las ideas, necesitamos pausas y acentos. Cuando te entregas al verso te das cuenta de que el lenguaje está vivo», asegura el actor, que estaría encantado de formar compañía con este reparto y directores a pesar de sus vínculos con Animalario.  La acción no transcurre en tiempos del autor, sino que rige una atemporalidad más cercana a nuestros días que a la época dorada del Globe, y así lo justifica Keen: «En la época de Shakespeare, sus obras romanas se presentaban con ropa isabelina; me parece una metáfora fantástica de lo que es su obra: vetusta, pero contemporánea».

 

La gaditana que viene de la RSC
Gertrudis esta vez estará interpretada por Yolanda Vázquez, un nombre que dirá poco a los espectadores españoles, pero que cuenta con uno de los currículos clásicos más brillantes del continente, pues ha formado parte de la Royal Shakespeare Company. Es gaditana, pero a los diez años se marchó a vivir a Londres. Después de décadas de experiencia escénica a sus espaldas debuta en su país con un texto en castellano.

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