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Acto brutal por Marina CASTAÑO

Acto brutal, por Marina CASTAÑO
Acto brutal, por Marina CASTAÑO

Ahora todos quieren hacer leña del árbol caído y pintan a DSK como un monstruo depredador sexual. El candidato del partido socialista francés, François Hollande, «aconsejó» a Tristane Banon que declarase sobre la presunta violación a la que fue sometida hace ocho años cuando entrevistaba al ex presidente del FMI.
La mamá de Banon, también dedicada a la política en el PS, parece ser que tuvo sexo con Strauss-Kahn en el año 2000, pero que fue una relación consentida y «brutal».
Un amigo mío con gran afición a las mujeres, como el hombre que nos ocupa, definía la relación carnal como «acto brutal». ¿Pero es que hay alguien que se atreva a decir que el sexo no tiene un punto más o menos de violencia? La rijosa madre de la periodista confesó que tuvo su dosis de SK en una oficina en la sede de la OCDE en París: nunca podríamos imaginar que el desarrollo económico pusiera tan a punto a sus trabajadores, ni tampoco pensó nunca el protagonista de esta noticia, que derrama chorros de tinta cada día, que fuera presentado como depredador con «la obscenidad de un bruto».


Mucho hablamos, pero nada sabemos a ciencia cierta de lo que verdaderamente ha ocurrido en cada caso. Desde que el fiscal de Nueva York descubrió que la camarera del hotel, que aseguró ser forzada a actos vejatorios, estaba montando una trama para sacar dinero de este sucio asunto, ya todos desconfiamos de las nuevas acusaciones que van surgiendo por aquí y por allá.
El dinero fácil resulta muy atractivo para todos aquellos que no saben conseguirlo a través de otros medios, y el hundir personal y moralmente a una persona cuando uno va a salir así fortalecido social o políticamente es una argucia demasiado conocida como para que nos la quieran dar ahora con queso. Dejemos que la Justicia actúe, aunque tampoco los jueces sean mucho de fiar, y que esclarezcan este turbio asunto.