MENÚ
martes 18 junio 2019
00:58
Actualizado

A la última hasta el final

Las modas nos persiguen hasta el más allá. Trajes ecológicos, blogs o funerales en yate crean tendencia

  • A la última hasta el final
    A la última hasta el final
  • Una visitante del cementerio de Rhenen (Holanda) ante la primera «lápida digital»
    Una visitante del cementerio de Rhenen (Holanda) ante la primera «lápida digital»

Tiempo de lectura 4 min.

31 de octubre de 2010. 23:29h

Comentada
1/11/2010

MADRID- Las nuevas tecnologías, la tendencia ecológica y de protección del medio ambiente o el glamour de un yate en alta mar han encontrado un campo en el que desarrollarse. Se trata de los entierros y todo lo que rodea a los difuntos, esa despedida, ese último adiós en el que, habitualmente, no se suele reparar en gastos.

Féretros ecológicos, urnas biodegradables, coches eléctricos –menos contaminantes y más silenciosos– en los cementerios... Cada vez son más los españoles que cuidan el medio ambiente hasta el último día de su vida. En 2005, menos del 10 por ciento de quienes despedían a un ser querido demandaba este tipo de productos. Hoy por hoy, «el cincuenta por ciento de las urnas son biodegradables y para el 60 por ciento de los ataúdes se usa pintura con base de agua», explica Eduard Vidal, director general de Mémora, uno de los pincipales grupos españoles en servicios funerarios.

Las formas de conseguir una despedida menos contaminante son diversas, tanto si se opta por la cremación (en el 30 por ciento de los casos), como si se elige la inhumación. Para los féretros «es muy importante el tipo de barniz y de pintura que se utilicen, así como la eliminación del vidrio que suele colocarse dentro del ataúd», cuenta Vidal. La incineración humana emite unos 400 kilogramos de CO2 por persona a la atmósfera, según el especialista Santiago Jiménez, y la mayor parte de las emisiones corresponde a la quema del féretro. El uso de urnas biodegradables con un «impacto cero» también se ha disparado. Se fabrican con productos arcillosos o salinos y tardan en disolverse unas tres horas si se lanzan al mar y entre dos y tres días en medio terrestre.

Como novedad de este año, el grupo Mémora ofrece ropa ecológica para vestir a los difuntos, hecha de algodón y botones de madera, aunque, de momento, sólo disponen de traje masculino.


Despedida en alta mar
Hay una empresa catalana que organiza viajes en barco para despedir a los seres queridos en la costa, en los que usan estas urnas. El responsable de la empresa Gala Azul, Ramón Arasanz, habla de las ventajas de este producto: «Técnicamente, así es mucho más sencillo y limpio, no queremos un acto complejo, donde la acción del viento sobre las cenizas pueda  dar una sorpresa. Además, nos aseguramos de que el cien por cien de las cenizas acaba en el agua». Esta fórmula, además de ecológica, se puede definir como «glamourosa», pues incluye el viaje en el yate y los servicios del capitán y un tripulante.

Las nuevas tecnologías han irrumpido en el sector funerario, y crecen las posibilidades de rendir homenaje a los seres queridos a través de la red, que permite crear sitios web con una gran ventaja: las personas que no puedan estar presentes, o que hayan pérdido relación con el fallecido, pueden presentar sus condolencias y compartir con el resto de afectados lo que esa persona había significado para él por internet. Un ejemplo es la «Crónica de una vida» que va a ofrecer Mémora el año que viene, una aplicación online en la que todos los conocidos del fallecido podrán dar su pésame al difunto y recrear vivencias del finado a través de textos y fotografías. También existe el portal www.rememori.com, en el que se publican cientos de esquelas al día y donde los usuarios pueden honrar a los difuntos con sus comentarios.

Por otro lado, los medios audiovisuales también han llegado a los cementerios. El de la ciudad holandesa de Rhenen, al este del país, fue el primero en colocar una «lápida digital»: una pantalla permite a los visitantes ver imágenes y vídeos en los que aparece la persona fallecida.


La incineración, 600 euros más barata
- Según la empresa funeraria Mémora, los gastos de un funeral «ecológico» ascienden a alrededor de 2.500 euros. Mientras, un funeral convencional en la Comunidad de Madrid cuesta 3.194 euros. Es el más caro de España.
- El precio medio de un ataúd ronda los 685 euros, incluyendo el acondicionamiento sanitario del cadáver. Los costes de un nicho de uso inmediato están en torno a los 820 euros. Y los gastos de velatorio llegan de media a los 502 euros.
- La incineración de un cadáver supone un ahorro de entre 500 y 600 euros con respecto al entierro tradicional.
- Para Eduard Vidal, de Mémora, el hecho de que hayan aumentado las incineraciones no tiene que ver «con una cuestión económica, sino cultural y con una mayor aceptación social».
- También considera que la crisis ha tenido un leve impacto en el sector. En todo caso, las familias «se gastan ahora entre un 3 y un 4 por ciento menos en las ceremonias». Y al final, «el 60 por ciento de los funerales los cubre un seguro».
-Otro gasto a tener en cuenta es el de la conservación del ADN del fallecido, importante para identificar futuras enfermedades en los familiares. Su almacenamiento durante cuatro o cinco años cuesta entre 250 y 300 euros.

Últimas noticias