Contra la «profesionalización» de la carrera política

La Razón
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Recuerda su paso por la política. Y evoca a otros intelectuales que como él han sido tentados por la «res publica». «Sócrates era un intelectual y una persona política, y lo pagó. Igual sucede con Jenofonte, Cicerón o Séneca, que también sabemos cómo acabaron; Montaigne tuvo sus dificultades. A lo largo de la historia gran parte de los intelectuales han sido tentados. Algunos cometen ese pecado mortal». Con esta respuesta deja pasar la preguntar. Hay que insistir para extraerle una impresión del pasado. «El intelectual debe mostrarse crítico contra la promiscuidad del saber y la información. Para conocer hay que estudiar». César Antonio Molina es prudente. Intenta no referirse a este asunto. Lo esquiva. «A veces tienes una manera de entender la cultura que puede chocar con personas que, en el fondo, saben poco de todo. Ése es el problema, la poca formación de algunas personas». Pero, al final, aporta una reflexión cuando se le pregunta por la brecha actual entre los políticos y la sociedad. «Vargas Llosa dice una cosa terrible en su último ensayo. "¿Qué hemos hecho para que la opinion pública piense de los políticos lo mismo que pensaban muchos dictadores?"La pregunta es de él y es terrible. En España, si nos fijamos, desde los ilustrados, todos se quejan, desde Jovellanos, Campomanes y Larra hasta Unamuno o Giner de los Ríos. Todos ellos denuncian la escasa formación de nuestros políticos. A diferencia de Francia, que tiene una escuela de formación política».

–¿Otro problema?
–La profesionalización de la política. La gente que sólo se dedica a eso. Los políticos deben tener sus profesiones, participar en la vida política y volver a lo que hacían. La profesionalización desde joven en la política conduce al maquiavelismo para acceder a cargos. El problema es cuando en el curriculum vitae sólo figura ser ministro y no haber sido algo antes. Eso es terrible. Se debería cuidar mucho más la formación de los políticos.