«Hemos trasplantado árboles de hasta 200 toneladas»

Mover un ejemplar monumental para evitar su tala como hace la compañía Doctor Árbol requiere de complejos cálculos para cortar las raíces y que no se muera 

«Hemos trasplantado árboles  de hasta 200 toneladas»
«Hemos trasplantado árboles de hasta 200 toneladas»

Los árboles monumentales y singulares son seres vivos que bien por su edad, tamaño o singularidad destacan entre el resto. A veces requieren cuidados especiales. Lo saben muy bien en Doctor Árbol, empresa especializada en «soluciones y trabajos especiales para la conservación de árboles con alto valor patrimonial», explica Gerard Passola, director de la compañía.
Puede que necesiten ayuda para mantenerse más o menos erguidos, puede que en el mismo lugar donde asientan sus raíces se vaya a realizar una obra incompatible con su supervivencia. En todo caso, hay alternativas a la tala, «la mayoría de las veces las hay. Lo que pasa, también, es que los responsables de ese árbol no siempre saben qué posibilidades hay», precisa Passola.
Trasplantes, anclajes, tratamientos de restauración y un amplio abanico de trabajos de consultoría son las posibilidades y la especialidad que desarrollan desde su creación hace 12 años.
Calcula que han hecho «unos 100 trasplantes de árboles grandes, de entre 95 y 200 toneladas, con altos porcentajes de supervivencia a los dos años, que es el periodo crítico, aproximadamente el 90 por ciento».
Es un trabajo que requiere un importante estudio previo, «porque cada árbol –prosigue– es único, plantea sus propias dificultades y requiere su propio tratamiento». Hay que «calcular qué parte de las raíces te tienes que llevar, verificar la orientación de las ramas, etcétera. Porque son seres adaptados a un entorno y se les va a causar un shock importante». En el nuevo emplazamiento tendrá que tener la misma orientación y enterrado a la misma cota de profundidad. Lo más complicado «es el diseño del riego. Al principio, el árbol capta menos agua, porque tiene las raíces cortadas, y habrá que darle más a medida que se vaya adaptando. El proceso de colonización del nuevo emplazamiento es lento y el árbol tarda unos años en ser independiente de nuevo», añade.
El éxito del trasplante también depende del interés del cliente. «Si es un ayuntamiento, suele ser mayor: se implican más. Porque los árboles con los que trabajamos suelen ser urbanos, la mayoría de los árboles importantes están en poblaciones y tienen un alto valor simbólico para sus habitantes», destaca. Y si no que se lo digan al pino de Sant Pere de Ribas (Barcelona), que daba nombre a la calle del Pino, a un instituto y a la escuela municipal de música.
Éste necesitó un anclaje para seguir adelante. Trabajos menos aparatosos, pero no menos complejos «conllevan un estudio previo muy amplio: interviene la aerodinámica, para conocer los esfuerzos que hacen las ramas y el tronco; la geología, para saber que compactación tiene el suelo y qué cantidad de cimientos vamos a necesitar, colaboran especialistas diversos, incluidos ingenieros y arquitectos. Los anclajes va a necesitarlos de por vida, así que hay que pensarlos y diseñarlos muy bien. Difíciles habremos hecho unos 40, y menos difíciles muchísimos más», afirma.