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LA CATALUÑA SILENCIOSA

El «efecto Mas»: CiU y PSC bajan y ERC y PP suben

Los soberanistas de CiU volverían a ganar las catalanas, y con los votos de ERC se conformaría un nuevo frente independentista. El PSC-PSOE  bajaría tres puntos castigado por la abstención y perdería hasta seis escaños. Con artículos de Francisco Marhuenda, Toni Bolaño, Cristina López Schlichting, Juan Antonio Rodríguez Tous, Francisco Caja y J. A. Ballestero Pascual.

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  • Mismos colores, mismos sentimientos. Catorce ciudadanos componen dos mosaicos con las enseñas española y catalana a las puertas del Parlament
    Mismos colores, mismos sentimientos. Catorce ciudadanos componen dos mosaicos con las enseñas española y catalana a las puertas del Parlament

Tiempo de lectura 4 min.

16 de septiembre de 2012. 02:40h

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16/9/2012

Artur Mas juega con un posible adelanto electoral. Lo hace como un maestro trilero. Da argumentos para que se pueda pensar que sí o lo contrario. Los datos demoscópicos no incitan aventuras. Las elecciones pueden esperar. Incluso, el referéndum puede pasar por delante. No es una entelequia este cambio porque las encuestas aconsejan prudencia. El voto nacionalista está activo pero no recala en las arcas de CiU. El beneficiado de que la independencia se sitúe en el centro del debate político es el partido genuinamente independentista: ERC. Ni siquiera  Solidaritat, privada del efecto Laporta, se beneficia y puede acabar fuera del Parlament. La encuesta hace bueno un lema repetido con insistencia durante la manifestación del 11 de septiembre: «si quieres la independencia por qué votas Convergéncia».

Artur Mas, consciente de esta situación, prefiere esperar. Primero, quiere hacer un pulso a Rajoy a cuenta del Pacto Fiscal. Segundo, agitará el mundo independentista con la intención de convertirse en el líder de referencia. Hasta que no perfile estas aristas, no habrá elecciones. Esta encuesta no es la única que ha pasado por sus manos. Es más, algunas proyecciones apuntan escenarios mucho peores situando el retroceso de CiU en 10 escaños. Por eso, el presidente catalán se ha esforzado en fijar el centro del debate: Cataluña está maltratada por España y la independencia es la salida. Así, agita –y tratar de capitalizar– el voto nacionalista y evita que el desgaste de los recortes le pase factura. A la vista de los datos, este último objetivo está cumplido. Su constancia en acusar de todos los recortes a Madrid le han evitado un desgaste similar al que sufre el PP de Rajoy en el conjunto de España.

Tampoco parece que los recortes hagan mella en el PP catalán que sube escaños. Todo un síntoma que indica que el debate en Cataluña está viciado. No es un debate izquierda-derecha, es un debate enconado en el tema nacional porque los nacionalistas han ganado el debate de las ideas. Quizá por antagonismo, los populares de Sánchez Camacho se benefician y evitan pagar una costosa factura. Al contrario, se benefician de la situación ante la falta de una alternativa fuerte y cohesionada en el PSC.

Los socialistas siguen en caída libre. La debilidad y ambigüedad de su discurso en Cataluña es letal. Que el líder en Madrid sea Rubalcaba no ayuda. Pere Navarro, el primer secretario del PSC, sabe que para recuperar terreno no debe situarse sólo en la alternativa de izquierdas, debe ser alternativa en el debate nacional. Ésa es su salida. Los datos demoscópicos son la prueba del algodón. Por eso, Navarro ha taponado las vías de agua, con cambios en el grupo parlamentario, y ha marcado, sin ambages, una posición anti nacionalista y claramente anti-independentista mirando hacía los colectivos tradicionales de voto socialista. El PSC pierde votos hacia Iniciativa por Cataluña y hacia CiU pero, sobre todo, su drama es que sus votantes siguen huyendo hacia la abstención. Navarro necesita una bandera que enarbolar para salir del pozo. Parece que ya la tiene, aunque Ciutadans, que tiene un inequívoco mensaje antinacionalista, se consolida en este espacio electoral.

A pesar del ruido, de momento, pocas nueces. El debate independentista no beneficia a Mas que pierde plumas ante ERC y no mejora sus expectativas. Es un gigante con pies de barro. La alternativa no independentista todavía no está articulada –no en vano pierde presencia en el Parlament– pero es la única manera que tienen los socialistas para salir del letargo actual y el mejor cataplasma para un PP que es protagonista de los recortes que tocan muy de cerca a los ciudadanos. 
 


  

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