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Charles Taylor trabajó para la CIA en los años ochenta

El expresidente liberiano Charles Taylor, actualmente procesado por crímenes de guerra y contra la Humanidad en la vecina Sierra Leona, trabajó como informante para la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) en los años ochenta, según han reconocido las autoridades norteamericanas al diario 'Boston Globe'.

En julio de 2009, durante una comparecencia de Taylor ante el Tribunal Especial para Sierra Leona, el expresidente liberiano aseguró que los agentes norteamericanos le habían ayudado a escapar de una cárcel de máxima seguridad del estado de Massachusetts en 1985.

Posteriormente, la CIA rechazó estas palabras, que calificó de "completamente absurdas".
No obstante, el diario de Boston ha conseguido, en aplicación de las leyes que regulan el derecho a la información, la primera confirmación oficial de las autoridades estadounidenses de que Taylor había trabajado para la Inteligencia de Washington.


Concretamente, fuentes del Pentágono han admitido al 'Globe' que sus agentes habían utilizado a Taylor como informante en los años ochenta, en los años en que inició su carrera como uno de los señores de la guerra más conocidos del mundo. Las mismas fuentes no quisieron dar más detalles sobres las informaciones conseguidas ni sobre el papel concreto que había jugado el expresidente por "motivos de seguridad".

LA FUGA DE LA PRISION DE MAXIMA SEGURIDAD
Según las informaciones aportadas por el portal Wikipedia, Taylor (nacido en 1948 cerca de Monrovia) apoyó en 1980 el golpe de Estado de Samuel Doe, durante el cual fue asesinado el hasta entonces presidente William Tolbert, y fue premiado con la dirección de una importante agencia gubernamental liberiana. En 1983 fue cesado por desvío de fondos a un banco estadounidense, tras lo cual huyó a Estados Unidos, donde fue detenido en 1984 en Massachusetts tras una demanda de extradición.


Taylor se libró de la extradición gracias al apoyo de su abogado, el exfiscal general estadounidense Ramsey Clark, con el argumento de que podía ser asesinado si regresaba a su país. En septiembre de 1985, escapó de la cárcel de máxima seguridad de Plymouth, y se perdieron todas las pistas sobre él poco después de reunirse con su esposa en un hospital.
Prince Johnson, un senador liberiano antiguamente asociado con Taylor, aseguró en agosto de 2008 ante la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de su país que Estados Unidos había ayudado al expresidente a huir de la cárcel para que encabezara la revuelta contra el régimen de Doe. El propio Taylor repitió los mismos argumentos ante el Tribunal de Sierra Leona, en La Haya.


El portal de Internet especializado en temas de Inteligencia IntelNews.org ha asegurado que uno de los más estrechos aliados de Taylor era un agente de la CIA llamado D'Onofrio Ruggiero, cuya red de contrabando y lavado de dinero facilitó al exdirigente liberiano los fondos necesarios para adquirir diamantes robados y armas en el mercado ilegal.


Poco después de huir de Estados Unidos, Taylor se desplazó probablemente a Libia para recibir entrenamiento en tácticas de guerrilla del entonces régimen de Muamar Gadafi. Posteriormente se trasladó a Costa de Marfil, donde fundó el Frente Nacional Patriótico de Liberia (NPFL), desde el que arrastró a su país a la guerra civil. Taylor ocupó la presidencia de Liberia entre 1997 y 2003.


Taylor está encarcelado actualmente en La Haya, acusado de haber ayudado al Frente Revolucionario Unido (RUF) de la vecina Sierra Leona a cometer asesinatos, violaciones, amputación de miembros, reclutamiento de niños soldado y esclavización. El conflicto de Sierra Leona, que causó al menos 200.000 muertos, estuvo directamente relacionado con el tráfico ilegal de diamantes.