La amenaza del botellón

Quedada a través de las redes sociales: «"Macrobotellón"en Sevilla para festejar la llegada de la primavera». Y seis mil jóvenes se plantan el viernes por la tarde en la explanada del Charco de la Pava, al oeste de la Isla de la Cartuja, para rendir culto al cubata, a la cerveza y al desfase

Jóvenes en el macrobotellón de Sevilla.
Jóvenes en el macrobotellón de Sevilla.

La cita acaba en tragedia: Francisco José Guerrero, un joven de 24 años muere a consecuencia de una puñalada tras una reyerta en torno a las nueve y cuarto de la noche. La fiesta continúa y los servicios de limpieza del Ayuntamiento hispalense dicen haber retirado unos 22.440 kilos de residuos entre botellas, vasos de «mini», bolsas de plástico...

¿Fenómeno aislado? No. A esa misma hora en Jaén otros 6.000 jóvenes se reunían sin previo aviso a las autoridades locales en el recinto ferial Alfonso Sánchez Herrera. La Policía Local apenas registró incidencias, si bien los Servicios de Urgencias tuvieron que atender a una veintena de jóvenes por intoxicaciones etílicas, torceduras y cortes. Además, otros 10.000 kilos de basura y aviso de que el próximo encuentro será el 14 de abril.

A través de Tuenti

Más temprano se concentró la marea del alcohol en Málaga. Convocados a través de Tuenti, a plena luz del día, esto es, a las cuatro de la tarde, 5.000 personas se reunían en el recinto ferial de la ciudad exclusivamente para beber. El evento se iba a realizar en el Campus de Teatinos, pero como la Universidad de Málaga, la Policía Local y la Nacional elaboraron un dispositivo especial para evitar la entrada de alcohol, los participantes y sus móviles reaccionaron a tiempo y cambiaron de lugar, dejando perplejos a las Autoridades municipales que no pudieron reaccionar.
Málaga, Sevilla y Jaén. Tres capitales, tres "macrobotellones"a los que hay que unir otros tantos en menor escala que este fin de semana han aflorado por parques y plazas del resto del país.

Lo cierto es que el buen tiempo se asoma y se abre la veda a la temporada de botellón sin que aparentemente nadie pueda ponerle coto. «A corto plazo es un problema difícil de solventar», sentencia Ángel Pintado, portavoz de la Comisión Mixta para el Estudio del Problema de las Drogas, que reconoce que de poco ha servido la decisión de muchos ayuntamientos de sacar a los jóvenes del casco urbano a través de los llamados «botellódromos». Y es que, si bien estas normativas de convivencia alivia las noches de los vecinos, no resuelve el problema.

«El mensaje que se está dando a los jóvenes es equivocado: todo vale y no pasa nada por echarse unas cuantas botellas de alcohol al cuerpo cada fin de semana», lamenta Pintado, que advierte de que «los jóvenes no quieren una cuestión reglada sino un lugar de libertad, que es en lo que se ha convertido el espacio del botellón. De esta manera, el fenómeno del macrobotellón, no sólo es una forma de ocio asentada para los jóvenes de entre 18 y 30 años, es la puerta de entrada al consumo de alcohol para los adolescentes y el paso previo al consumo de sustancias psicotrópicas». Frente a esto, el PP ha presentado una batería de medidas en el Congreso de los Diputados para, de acuerdo con los productores y distribuidores de alcohol, fomentar medidas para suprimir este fenómeno.

Así pues, ¿se puede hablar de la generación del botellón? «Sería ser un tanto reduccionista, pero es cierto que es un fenómeno latente y preocupante. Tampoco hay ningún perfil concreto. No es más de los de Filosofía que de los de Ciencias, tampoco entiende de clases sociales, estudiantes, trabajadores», explica Jesús Poveda, profesor de psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid, que explica su razón de ser: «Obedece de alguna manera a una cuestión que se llama ‘‘falta de inteligencia emocional''. Saber divertirse requiere de un aprendizaje y a la vista está que muchos de nuestros adolescentes y jóvenes no se saben divertir si no es llegando al descontrol. Lo que buscan es precisamente ese puntito que realmente no te deja disfrutar de lo que estás haciendo».

Poveda y Pintado coinciden en que la respuesta a este desafío juvenil tiene que ser «una apuesta en firme por la educación y el ocio responsable; especialmente el deporte se presentan como la alternativa para que los jóvenes sepan disfrutar de su tiempo libre de manera responsable».


Cambios de hábitos por la ley antitabaco
La aprobación de la ley antitabaco ha provocado un cambio de hábitos entre los consumidores. Según explica el portavoz de Fumadores por la Tolerancia, Javier Blanco, se ha detectado un aumento del «cigarrón», la acumulación de gente en las puertas de los lugares de ocio. En relación a su influencia en el «botellón», dijo que es un fenómeno anterior pero que muchos jóvenes que antes iban a los bares, ahora se decantan por esa opción de ocio para poder fumar. Además, añadió, «el número de fiestas en casas se ha disparado».