Puente de Vallecas

El botín de los 3000 carritos

Detienen a un ladrón que robaba carros de supermercado. Obtuvo 290.000 euros al vender el metal a chatarrerías

Los agentes hallaron una treintena de carros listos para convertirse en chatarra en un local de Vicálvaro donde compraban las cestas sustraídas
Los agentes hallaron una treintena de carros listos para convertirse en chatarra en un local de Vicálvaro donde compraban las cestas sustraídaslarazon

MADRID-Carrito a carrito, Juan Antonio R. C. se hizo con nada menos que 290.000 euros. Este presunto ladrón, que ayer fue detenido por la Policía Nacional, comenzó su frenesí acaparador de lo ajeno hace aproximadamente un año. Cada día se acercaba a un centro comercial, uno diferente por jornada, y robaba un par de carros de la compra de las largas filas que se instalan en el exterior para el uso de los vecinos Así, hasta hacerse con 3.000 carritos que le reportaron tan pingüe beneficio una vez convertidos en chatarra.
Aunque la sustracción de estas cestas metálicas es una práctica conocida por los supermercados, el gran número de denuncias interpuestas por los representantes de varios establecimientos comerciales puso en alerta a los agentes. El método que utilizaron para atrapar a Juan Antonio consistió en instalar, de manera aleatoria, un sistema de localización GPS en algunos de los carros que alertaba a la seguridad del centro comercial cuando éstos salían del perímetro del edificio.

Localizador GPS
De este modo, el carrito fue encontrado en una calle del distrito de Puente de Vallecas, en el interior de una furgoneta con otra cesta robada. Los agentes que acudieron al lugar detuvieron entonces a Juan Antonio, de 37 años, como presunto autor de un delito de hurto. Pero la operación no terminó ahí. Las investigaciones desvelaron que el detenido trasladaba los carritos hasta una chatarrería ubicada en Vicálvaro para su venta, por la que obtuvo un beneficio de unos 290.000 euros.
Los agentes del Grupo Operativo de Respuesta de la Comisaría de Villa de Vallecas inspeccionaron ese local y hallaron, en ese momento, 29 carros de diversos establecimientos comerciales. Por ello, arrestaron a la propietaria y al encargado de la empresa como presuntos autores de un delito de receptación de artículos robados, ya que ellos eran los que los compraban para después prensarlos y vender el material por kilos.
El precio del metal con el que están fabricados los carritos es de unos cuatro euros y cada uno de ellos pesa unos 12 kilos, lo que suponía un beneficio de casi 50 euros como mínimo por carro robado. En cambio, el perjuicio económico para los centros comerciales es muy superior, ya que cada carro cuesta entre 100 y 200 euros según su calidad. De hecho, muchos establecimientos comerciales han optado por sustituir las clásicas cestas de metal por carros de plástico de menor coste y menos atractivos para los chatarreros.