Los empresarios perdieron 1000 millones con el 29-S

Los hitos sindicales son cosa de un tiempo lejano, concretamente del siglo pasado. Las huelgas generales ya no son lo que eran. Tan sólo hay que estudiar el coste de las distintas jornadas de protesta general que han convocado las organizaciones sindicales a lo largo de la democracia para darse cuenta de la pérdida de peso de las centrales.

Los altercados de la Policía con los piquetes fueron una constante en la convocatoria del pasado 29 de septiembre
Los altercados de la Policía con los piquetes fueron una constante en la convocatoria del pasado 29 de septiembre

Como botón de muestra, la factura que tuvo el pasado paro general para los sectores público y privado. El 29-S provocó una merma de ingresos inferior a los 1.000 millones de euros en las arcas empresariales, como consecuencia de la escasa participación de los trabajadores en la protesta sindical, según los cálculos realizados por la patronal CEOE.

Los empresarios sitúan ese coste por debajo de la barrera psicológica de los 1.000 millones de euros, ya que calculan que la jornada de huelga fue secundada por menos del 25% de los trabajadores españoles. No obstante, con esa cuantía el Gobierno de Zapatero podría haber revalorizado un 1% las nóminas de las pensiones contributivas, que el próximo ejercicio permanecerán congeladas para cumplir el objetivo de déficit público del 6% del PIB. Incluso podría haber aumentado un 1% la partida total por importe de 112.216 millones de euros que destinará a la política de pensiones.

Subida de dependencia

Con el coste de la huelga, se podrían haber sufragado también dos tercios del capítulo que destina los Presupuestos Generales del Estado a dependencia, que el próximo año bajará de los 1.581 millones actuales a los 1.498 millones de euros, tras meter la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, las tijeras a fondo para poder controlar el desfase presupuestario que se registra desde 2009.

Según las estimaciones sindicales, la huelga general que convocó en solitario Comisiones Obreras (CC OO) en 1985 representó unas pérdidas para el país de 30.000 millones de las antiguas pesetas (unos 180 millones de euros de ahora).

Esta cifra se disparó hasta los 400.000 millones de pesetas en el histórico 14-D de 1988. A partir de esa fecha se vuelven a moderar las pérdidas por la convocatoria de paros generales. De hecho, en 1992 la factura de la protesta general se situó de nuevo próxima a los 30.000 millones de pesetas.

En esta ocasión, si el 29 septiembre pasado hubiera revalidado el éxito del irrepetible 14 de diciembre de 1988, es decir, el país hubiera parado como paró entonces, la economía española habría registrado unas pérdidas de nada más y nada menos que de 4.000 millones de euros (unas 667.000 millones de las antiguas pesetas). Pérdidas que el fracaso de la convocatoria, con escasa afluencia, ha impedido finalmente.