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ACOSO AL ESTADO

25-S la deriva más radical del 15-M

Policía, Guardia Civil y CNI detectan grupos ultras de extrema izquierda y derecha en las incendiarias convocatorias en las redes sociales para asaltar el Congreso. Convocan el próximo 25 de septiembre para «asediar y disolver» las Cortes en el trascurso de un Pleno: la Unidad de Intervención Policial ya protege los accesos
 

  • Durante la manifestación de los mineros de Asturias en Madrid, el pasado mes de julio, varios grupos de radicales se dedicaron a provocar incidentes con la Policía
    Durante la manifestación de los mineros de Asturias en Madrid, el pasado mes de julio, varios grupos de radicales se dedicaron a provocar incidentes con la Policía

Tiempo de lectura 5 min.

02 de septiembre de 2012. 03:17h

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2/9/2012

MADRID- Entre todas las que advirtieron de un «otoño caliente» con manifestaciones constantes contra el Gobierno, las palabras de José Ricardo Martínez –el sindi-banquero–, secretario general de UGT-Madrid, parecen las más premonitorias: «Estamos en una situación de guerra, incruenta, pero guerra al fin de al cabo», aseguró Martínez el pasado 17 de julio. Como si de una premonición se trarara, poco después nacería la convocatoria de una verdadera acción coercitiva: un asedio al Congreso de los Diputados.

El movimiento «25-S Toma el Congreso» convoca a rodear el Congreso de los Diputados durante la sesión plenaria del último martes de septiembre. La acción, que ya de por sí sería constitutiva de un delito recogido por el Código Penal», además, pretende lograr «la dimisión del Gobierno en pleno, así como la disolución de las Cortes y de la Jefatura del Estado», o lo que es lo mismo, un golpe de Estado.

Así lo han visto las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que vigilan desde entonces su «fuerza» en las redes sociales así como la Carrera de San Jerónimo y alrededores; y así lo han visto desde el 15-M, movimiento que pese a guardar similitudes con el «modus operandi» de esta convocatoria, se ha desvinculado del «asedio al Congreso» por «radical».  «No son un grupo de ciudadanos reunidos en asambleas en la Puerta del Sol. Esta convocatoria tiene por objetivo coaccionar a nuestros legisladores elegidos democráticamente hace menos de un año», apunta la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes. «Esta iniciativa poco tiene que ver con respetar la voluntad popular», añade.

Esa intencionalidad, la de obligar a desmontar las instituciones políticas, preocupa a Interior, que ha decidido mantener en el Congreso de los Diputados un «punto de vigilancia permanente» de la Unidad de Intervención Policial (antidisturbios), que vigila desde hace un mes todos los accesos y alrededores. «Ese día hay sesión de Pleno del Congreso y, según el Código Penal, es delito y se va a actuar con todo el rigor de la Ley», asegura tanjante Cifuentes. Además, Guardia Civil, Policía Nacional y el CNI han elaborado sendos informes que  analizan el grado de peligro que supone esta amenaza y el origen de la misma.

Eco latinoamericano
Según ha podido saber LA RAZÓN, la génesis de la iniciativa de rodear el Congreso no nació del movimiento 15-M ni de «Democracia Real Ya», la plataforma que mantiene vivo este movimiento. El origen en España está en  lo que se ha llamado «Plataforma En Pie», aunque las primeras noticias que se tienen sobre esta acción «ocupa el Congreso» aparecen en páginas de países latinoamericanos como Perú o Venezuela. Grupos que en sus países de orígen apoyan desde las redes la revolución bolivariana de Hugo Chávez y que incluso cuentan con apoyo gubernamental.

Esta repercusión en América Latina, que sorprende a los investigadores, no llegó a España hasta hace apenas unas semanas, cuando la «Plataforma En Pie» difundió su manifiesto y organizó reuniones con los distintos colectivos que surgieron a raíz del 15-M, amén de otros partidos y organizaciones políticas, para atraer a más simpatizantes a la causa. Las redes sociales han hecho el resto. Por el momento ha habido dos reuniones, los pasados 25 y 26 de agosto, en las que se ha puesto de manifiesto la radicalidad de la acción y se han definido los grupos que la respaldan: «Son menos que en el 15-M, pero más radicales», explican fuentes de la investigación a este periódico. Tras aquellas reuniones, en las que se definieron los objetivos,  una de las plataformas más activas del 15-M, Asamblea Sol,  se desvinculó totalmente.

Extremos opuestos

Según explica Cristina Cifuentes, entre quienes se han adherido a la iniciativa se han detectado a grupos de extrema izquierda pero, a su vez, también se han mostrado partidarios grupos de derecha radical. Por ejemplo, el Partido Regeneración y la Plataforma de las Clases Medias han anunciado su intención de acudir al Congreso el 25 de septiembre «para cambiar este sistema». «Esto sólo demuestra que los extremos se tocan y que lo que tienen en común es la radicalidad y querer desestabilizar el sistema político», señala la delegada del Gobierno en Madrid. «Es tan peligroso la izquierda extrema como la ultraderecha –añadió– y aquí se han juntado las dos».
Lo curioso es que en las asambleas de la Coordinadora 25-S, en las que se clama por lograr cambiar el sistema político por uno que cuente con la «participación de toda la ciudadanía», se muestran alarmados porque quienes «no son de su cuerda», quieran sumarse al movimiento. En la última reunión celebrada ayer en El Retiro, aseguraban que no les consideran parte de la organización, porque no acuden a sus  asambleas. Sin embargo, estos grupos, de extrema derecha, matienen de forma paralela su llamamiento a la convocatoria. El objetivo común es asaltar el Congreso y disolver las Cortes ¿Y si la Policía nos lo impide? Entonces, amenazan, habrá una manifestación indefinida.

Esta ultima meta, la del asedio, ha sembrado la alarma entre los comerciantes. Mañana mismo, Cifuentes se reúne con ellos para explicarles la situación y las medidas que se tomarán al respecto. «Que quede claro que no van a entrar en el Congreso. El derecho de manifestación está protegido por la Constitución pero, de momento, no han pedido permiso», asegura. Y no lo hará. El manifiesto de la «Plataforma en Pie» advierte de que «no se trata de una acción legalista, no vamos a notificar ni pedir permiso para la acción».

 La delegada del Gobierno se muestra decidida a evitar el asalto. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado responderán ante cualquier incidente que se pueda provocar a lo que se añadiría que estarían cometiendo varios delitos tipificados en los artículos 493 y 494 del Código Penal.

Los antisistema de siempre
 Allí donde hay una protesta que se convierte en violenta están los antisistema de siempre. Según explicó la Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, «es un grupo de entre 800 y 1.000 personas que están en todo  y son los que provocan los incidentes». Un ejemplo de sus acciones ocurrió durante la protesta de los mineros de Asturias en Madrid el pasado julio. Aunque la consigna era no provocar ningún enfrentamiento, al llegar ante el Ministerio de Industria se encontraron con una veintena de personas lanzando piedras contra la Policía. Ninguno de los 15 detenidos por los altercados era minero.
 

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