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La expulsión por mal comportamiento es ineficaz en niños menores de 5 años

Las medidas disciplinarias severas, por ejemplo la expulsión de una escuela infantil -como ha ocurrido recientemente en un centro alicantino-, son absolutamente ineficaces para castigar comportamientos de niños menores de cinco años, según varios expertos en psicología infantil consultados por Efe.

  • La expulsión por mal comportamiento es ineficaz en niños menores de 5 años

Tiempo de lectura 4 min.

15 de julio de 2012. 10:10h

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15/7/2012

Los especialistas coinciden en que a edades tempranas los niños comprenden y asocian el mal comportamiento que han tenido al castigo sólo cuando éste es inmediato, pero no cuando ese castigo se prolonga en el tiempo y se distancia de la acción que se quiere reprender.
Un niño de 15 meses ha sido expulsado una semana de la guardería municipal de la localidad de Benejúzar (Alicante) por morder a sus compañeros, una decisión que fue consensuada entre el concejal de Educación, Francisco Lorenzo, y la directora del centro después de que ésta solicitara la ayuda del Ayuntamiento. Esta medida disciplinaria ha sido denunciada por la madre del niño ante la Policía Local y la Guardia Civil.


Con este caso sobre la mesa, varios especialistas en psicología infantil y profesionales de centros educativos han coincidido al señalar que medidas disciplinarias como esta son ineficaces para corregir comportamientos inapropiados cuando se trata de niños menores de 5 años. Para erradicar estas conductas inadecuadas, las escuelas infantiles municipales de la Comunidad Valenciana disponen desde el año 2008 con un decreto que regula la convivencia en los centros docentes no universitarios sostenidos con fondos públicos, han informado a EFE fuentes de la Consejería de Educación de esta comunidad. Esos centros cuentan con un plan de actuación específico que define los derechos y deberes de las cuidadoras, de los niños y de los familiares para regular una adecuada convivencia en las escuelas infantiles y otros centros de educación no universitaria.


Sin embargo, la competencia sancionadora corresponde en última instancia al director de cada escuela infantil en cuestión, según las mismas fuentes.


El psicólogo infantil Abel Domínguez, coordinador de un gabinete especializado en asesoramiento familiar, ha explicado en declaraciones a Efe que expulsar a un niño de quince meses de un centro es una medida "desproporcionada e injustificada" que además no contribuye a resolver el problema. Como ha explicado el doctor, un niño de un año y medio no está preparado para entender la expulsión como una medida disciplinaria, ya que a esa edad la persona carece de la capacidad cognitiva para asociarlo. A su juicio, lo recomendable ante un caso como el ocurrido en Benejúzar sería aplicar un "castigo positivo", pero únicamente en el momento posterior en el que el niño ha mordido, para que pueda relacionarlo más fácilmente con su falta.


Abel Domínguez ha opinado que una medida disciplinaria de estas características puede ser "una medida comercial", y apuntó que en muchas ocasiones se adoptan iniciativas de este tipo cuando los encargados de los centros se sienten presionados por los padres de los niños agredidos.


El psicólogo infantil Javier Urra, exdefensor del Menor de la Comunidad de Madrid, reconoce la preocupación que estos sucesos generan entre los que padecen y sus familiares, pero entre las soluciones posibles apunta la de reunir a los padres de los niños afectados para alcanzar una solución común y si es necesario acudir a un profesor de apoyo para que supervise al niño.


Urra corrobora que la expulsión del centro "no es la solución" y explica que si con los primeros problemas que surgen en un centro escolar "mandamos" al niño a su casa, comienzan otros problemas derivados, como el absentismo escolar o que se marque a un niño como problemático desde una edad muy temprana."Si actuamos así tendremos un niño muy problemático el día de mañana"


Para Enrique Pérez-Carrillo, especialista integrante de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar, considera que actuaciones como ésta son "incomprensibles e impensables en una guardería".


Enrique Pérez ha observado por ejemplo, que a causa de la dentición muchos bebés tienden a morder a esas edades, por lo que no siempre debe ser interpretado como una muestra de agresividad por parte del niño.


Sostiene además que la responsabilidad para prevenir este tipo de sucesos en las escuelas infantiles recae sobre los trabajadores de los centros, y al margen de este suceso concreto, Enrique Pérez observa que ese tipo de incidentes -que un bebé muerda a otro- son comunes en las guarderías, pero coincide en que la expulsión como sanción no puede ser entendida a esa edad.


En el mismo sentido se ha pronunciado Juan Martín, miembro de la Asociación de Centros de Educación Infantil de la Comunidad de Madrid, quien ha explicado a Efe que esas conductas entre bebés son frecuentes, y considera que los profesionales de estos centros educativos debe estar cualificado para reconducir ese tipo de situaciones, y coincide en que el castigo en un niño tan pequeño debe ser inmediato para que lo asocie al problema.

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